¿Cómo afectan los ultraprocesados a nuestra salud? Poca broma...

Los alimentos envasados, de preparación industrial, podríamos definirlos como mucho sabor, escasos nutrientes. Te vamos a dar razones de peso para eliminarlos de tu vida, o al menos limitarlos al máximo.

cómo afectan los ultraprocesados a tu salud
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Vivimos a toda prisa: trabajo, casa, gimnasio, encuentros sociales... A veces no encontramos tiempo para ir al mercado y preparar menús diarios sanos y equilibrados y tiramos de alimentos envasados. ¡La falta de tiempo siempre es una buena excusa!, pero cometemos un grave error. ¿Quieres saber cómo afectan los ultraprocesados a tu salud? No es ninguna broma, solo hay que escuchar hablar a los expertos en nutrición para saber que no son la manera más adecuada de alimentarnos.

Empecemos por especificar qué es un producto ultraprocesado. El nutricionista Carlos Ríos, autor de la web Realfooding, lo explicaba así de claro hace un tiempo: "Estos productos son preparaciones industriales comestibles elaboradas a partir de sustancias derivadas de otros alimentos. Realmente no tienen ningún alimento completo, sino largas listas de ingredientes". En cristiano: alimentos precocinados, bollería industrial, bebidas azucaradas, pizzas, galletas...

¿Cuál es el problema?

Básicamente que algunos pueden estar muy buenos (o no), pero tienen un escaso nivel nutricional. Así nos lo ha confirmado el doctor Pablo Suárez, miembro del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición: "Los alimentos ultraprocesados tienen una composición nutricional deficitaria, por un lado por la escasez de nutrientes de calidad que suelen aportar, y por otro, por la presencia de otros que se han relacionado con múltiples enfermedades. Hablamos de los azúcares refinados, la sal, o un perfil de grasas de mala calidad donde predominan las saturadas y los ácidos grasos trans". ¿No te parece una razón suficiente para no abusar?

Sabemos que los ultraprocesados están a nuestro alcance, son rápidos, generalmente baratos, con envases atractivos llenos de colorinchis, y encima estimulan el apetito de manera intensa debido a su composición. ¿Has probado a comer solo una patata frita de la bolsa? Imposible... Ricos en conservantes, colorantes, emulsionantes, intensificadores de sabor, etc, pero pobres en nutrientes saludables, debemos evitarlos al máximo si queremos mantener una buena salud. 

¿Por qué no son saludables?

Avisamos: la cosa es seria, amigas adictas a la comida preparada... El doctor Pablo Suárez asegura que el consumo de alimentos ultraprocesados puede favorecer la aparición de algunas enfermedades "entre las que destacan sobre todo las metabólicas no hereditarias, como la hipertensión arterial, diabetes mellitus o la obesidad". Sí, como ya sabíamos, engordan, y mucho, por su alto contenido en grasas; no dirás que te hemos descubierto un secreto pero conviene que lo recuerdes y que no lo pases por alto. Además, en palabras del experto consultado, también se los ha relacionado con otras patologías como pueden ser el asma (incluso en niños), el síndrome de intestino irritable o enfermedades alérgicas. 

El tema empeora cuando hablamos de dolencias más importantes: "Además del efecto dañino 'per se' de estos alimentos, hay que tener en cuenta la disminución en la ingesta de estas personas de alimentos saludables como las frutas y verduras que, en el caso de las enfermedades oncológicas, ejercen un factor protector. Los alimentos procesados como algunas carnes, bebidas azucaradas, bollería industrial, etc., parecen tener efecto cancerígeno, siendo más relevante en el caso del cáncer colorrectal". 

Así pues, parece claro que debes evitarlos al máximo o, al menos, echar mano del etiquetado Nutriscore para cerciorarte de cuánto es de poco saludable aquel producto que vas a meter en la cesta de la compra. Recuerda que la letra D y E, en naranja y rojo, corresponde a los menos aconsejables. Lo ideal es que te centres en consumir alimentos sin etiqueta y sin lista de ingredientes, alimentos frescos de primera necesidad como frutas, verduras, hortalizas, legumbres, frutos secos, semillas, cereales integrales, huevos, carne y pescado frescos. En caso de llevar ingredientes, un truco muy fácil es evitar todo lo que contenga más de tres en su descripción.

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