Cómo comer bien cuando estamos de viaje

A todos nos encanta romper la rutina con un buen viaje. Sin embargo, esa falta de horarios y la ruptura con los ritmos cotidianos a veces se refleja en una alimentación descuidada y poco equilibrada. Te damos unos consejos para comer bien cuando estamos de viaje.

mujer comiendo en el aeroopuerto

Salir de la rutina es bueno y necesario de vez en cuando y es algo que conseguimos cuando viajamos. Sin embargo, eso no debe ser sinónimo de olvidarnos de los hábitos saludables y de mantener una dieta sana. Por eso, la experta en nutrición, la Dra. Isabel Belaustegui Trías nos da las claves para comer bien cuando estamos de viaje.

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¿Qué es lo más importante para comer bien cuando vamos de viaje?

Para comer bien durante un viaje hay dos cosas que son especialmente necesarias: tener las ideas claras y organizarnos con anterioridad.

“Un viaje es una gran oportunidad para descubrir platos o alimentos nuevos. No te prives de ello. Hay algunos trucos que te pueden ayudar a descubrir la gastronomía del lugar sin que tu dieta se resienta, como elegir raciones pequeñas, aumentar la actividad física o asegurarse una buena hidratación”, argumenta la doctora Belaustegui.

No debemos olvidar que comer es también un acto social, que nos permite conocer gente y saber más de otras culturas alrededor de una mesa. Se debe disfrutar de la comida sin culpas, pero con cabeza.

La experta en nutrición recomienda tener en cuenta los siguientes puntos para cuidar la dieta cuando estamos de viaje:

Alimentos prohibidos: mucha gente tiene algunos alimentos prohibidos, bien sea por algún tipo de intolerancia, por recomendación de un nutricionista o porque cada uno nos hayamos marcado ciertos límites para cuidar nuestra dieta que nos hemos autorizado a saltarnos solo en ocasiones especiales. Puede ser la bollería industrial, los azúcares, el pan, las grasas trans, la leche, los refrescos o algún alimento asociado a una patología en particular… Lo más aconsejable es que durante el viaje respetemos esa norma y que nos la saltemos solo si es necesario y si hacerlo no nos va a ocasionar problemas de salud, claro está.

La cantidad sí importa: uno de los principales errores que cometemos es volvernos locos en el buffet. No quieras comerte el buffet entero. Modera las raciones e incluso, si es posible, quédate con un poquito de hambre. Ten en cuenta que al combinar distintos tipos de alimentos, la digestión se hace más difícil; eligiendo raciones pequeñas ayudas a tu organismo a hacer este trabajo sin que te amargue el viaje.

No te olvides del agua: mantener una buena hidratación es fundamental siempre, estando de viaje también. Debes beber bastante agua pues las comidas desordenadas, los desplazamientos (especialmente en avión) y la atención a otras tareas favorecen, sin que te des cuenta, la deshidratación. Además, estar bien hidratado va a ayudar a controlar el hambre y a eliminar toxinas derivadas de los posibles excesos gastronómicos.

¿Comer sano es compatible con “degustar” la gastronomía típica del sitio que visitamos?

La gastronomía típica de muchos lugares incluye platos ricos en verduras, carne, pescado y otros alimentos naturales, que son la base de una dieta sana. Si, además, tenemos la oportunidad de probar alimentos nuevos, mucho mejor. Uno de los inconvenientes de la dieta actual para la salud radica en el denominado “embudo nutricional”, que se refiere a la limitación en la variedad de alimentos que hemos ido desarrollando con los años. En la variedad tenemos la oportunidad de obtener todos los nutrientes que necesitamos, tomándolos de unos y otros; por eso, en una dieta poco variada pueden faltar nutrientes. Así que un viaje puede ser una ocasión de oro para ampliar tu embudo nutricional. ¡Aprovéchala!

¿Qué pasa con los caprichos vacacionales?

Estamos de vacaciones y un consejo que la experta recomienda es saltarnos la dieta de manera puntual. Si día a día comemos bien, el organismo asimila sin problemas un exceso puntual. Si es tu caso, sáltate la dieta sin culpa, sin agobios, disfrútalo y tómalo como una oportunidad más para mejorar tu salud a todos los niveles: física, mental y emocionalmente. Pero que sea eso, algo puntual y que lo compensemos de nuevo con una dieta sana y equilibrada. 

Cómo acoplar horarios a una dieta equilibrada

En los viajes esta es la parte más complicada, la experta recomienda tener una buena planificación: saber de antemano a qué horas podremos hacer las comidas principales del día y adelantarnos a los problemas. Infórmate de los restaurantes de la zona en la que vas a estar para poder elegir mejor y lleva siempre contigo fruta fresca, frutos pasos (ciruelas pasas, dátiles, orejones, etc.) o frutos secos (nueces, avellanas, almendras), para tus tentempiés, será tu “bolsa de rescate” y así no llegarás hambrienta al restaurante.

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