Cómo conservar la fruta fresca en verano

No hay nada mejor que comer frutas de temporada, aunque durante el verano el calor puede ser muy negativo. Te enseñamos a conservar la fruta lo más fresca y correctamente posible durante los meses estivales.

Ahora que ya ha comenzado oficialmente el verano, y nos encontramos a las puertas del comienzo de las esperadas vacaciones, no hay duda que con la subida de las temperaturas, y cuando el calor empieza a apretar, más nos apetece optar por fruta fresca como forma de hidratarnos y refrescarnos.

De hecho, las frutas de temporada que podemos encontrar durante estos meses nos proporcionan toda la energía y los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Y no solo eso, también son muy útiles para refrescarnos y mantenernos hidratados. Sin tener en cuenta el resto de beneficios que nos brindan a lo largo del año.

Y, como te hemos comentado en algún que otro momento, optar por fruta de temporada es aún mejor, ya que tienden a ser más frescas, sabrosas y nutritivas, al encontrarse en su mejor época de consumo. 

Podemos pensar por un momento en la alegría que sentimos al morder una fruta fresca y madura, como un melocotón. No hay duda que se trata de una experiencia completamente distinta a comer frutas que carecen del sabor y la textura que esperamos, como ocurre con los típicos tomates del supermercado, que se encuentran fuera de temporada (y que, a fin de cuentas, no saben a nada).

La naturaleza nos brinda alimentos diseñados para apoyar nuestra salud en el momento en que se cultivan y maduran. De ahí que, cuando optamos por consumir frutas de temporada, le estamos dando a nuestro cuerpo todos aquellos nutrientes que necesitamos.

Pero el verano, ante el aumento de las temperaturas, puede suponer un riesgo para la correcta y adecuada conservación de las frutas, ya que, al existir un mayor calor, es posible que se estropeen más fácilmente y, sobre todo, antes de tiempo. Por lo que, ¿de qué manera asegurarnos de conservarlas correctamente?

Conservando la fruta fresca en verano correctamente

Para evitar el desperdicio de los alimentos, especialmente en verano, es fundamental almacenarlos adecuadamente, sobre todo las frutas de verano, muchas de las cuales se caracterizan por algo muy concreto: tienden a ser sensibles al calor. Así, ya sea en la nevera, en el congelador, o en una cesta, es importantísimo respetar los plazos para poder conservar al máximo toda su frescura.

En la nevera

Es sumamente aconsejable conservar las bayas y frutas de hueso maduras en la nevera, tan pronto como lleguen a casa. Y es que una vez hayan alcanzado su punto máximo de maduración, el calor (incluso a temperatura ambiente) provocará que se echen a perder muy rápidamente. Es más, ¿sabías que las fresas pueden echarse a perder en una sola tarde?

A diferencia de lo que puedes llegar a pensar en un primer momento, el estante de las verduras no es un lugar muy adecuado para almacenar las frutas, a menos que tengas uno que puedas programar, ya que ofrecen un entorno de mayor humedad adecuado para las verduras, pero no tanto para las frutas. Lo más recomendable es conservarlas en un envase, lo que ayudará a prolongar su frescura.

Consejos útiles para conservar la fruta en verano
Foto: Istock

Ten en cuenta cada fruta

Las bayas tienden a ser más susceptibles a pudrirse, por lo que deben consumirse con prioridad. Los frutos rojos, como las frambuesas o las fresas, son muy frágiles, no recomendándose mantenerlos al aire libre. Y podemos volver a poner como ejemplo las fresas: mientras que en la canasta de frutas durarán un día, como mucho, en la nevera pueden aguantar hasta 6 días en perfectas condiciones.

Además, no se aconseja mezclar las manzanas con otras frutas y verduras, dado que el gas que desprenden (etileno) acelera el proceso de maduración.

Mantenlas secas

La humedad es, junto con el calor, el mayor enemigo de las frutas, ya que acelera la maduración. No laves nunca las frutas hasta que estén listas para consumir, y en caso de haberlas lavado, guárdalas sobre servilletas o paños de cocina limpios, útiles para absorber el exceso de humedad.

Dales espacio

La fruta madura se caracteriza por ser muy blanda. Además, suele dañarse con facilidad, por lo que no debemos dejar la fruta compactada, con poca circulación de aire, ya que esto significa más humedad y, con ello, una pudrición mucho más rápida.

¿Qué hacer con la canasta de frutas?

Si las frutas de verano aún no están maduras, es conveniente mantener algunas al aire libre durante la maduración, ya que, de lo contrario, no madurarán nunca. Es lo que ocurre, por ejemplo, con melocotones, albaricoques, nectarinas, ciruelas y melones.

Una vez hayan madurado, podemos ponerlos en la nevera. Eso sí, como ocurre con el plátano, el mango es también una fruta tremendamente sensible al frío, por lo que debemos conservarlos al aire libre.

Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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