Distingue entre aftas y herpes

 

Las heridas en la boca suelen ‘atacarnos’ en esta época. ¿Sabes diferenciarlas y cómo acabar con ellas?

 

AFTAS

Básicamente se trata de llagas que no se contagian.
“Un afta es una pequeña úlcera o llaga abierta que aparece en la parte inferior de la boca”, explican en el Colegio de Farmacéuticos de Barcelona (farmaceuticonline.com); concretamente, en el tejido mucoso que recubre el interior de la boca. Aparecen entre los 10 y los 40 años y las mujeres, por lo general, son más propensas a padecerlas que los hombres.

 

No suelen provocar fiebre
Puede tratarse de una herida única o presentarse en grupo. Las reconocerás porque son blanquecinas o amarillentas, con un halo enrojecido alrededor.

¿Dónde se localizan? En el interior de las mejillas, en la base de las encías, en el velo del paladar, en la lengua y en la zona interior de los labios. “Por otra parte, no suelen producir fiebre ni malestar general, a no ser que se infecten o se solapen con otras enfermedades”.

 

Por estrés, falta de hierro...
¿A qué se deben? Influyen varios factores. Pueden ser hereditarias (las personas de las que ambos progenitores las padecen tienen un 90% de probabilidades de sufrirlas); aparecer por el simple hecho de morderse al masticar; debido a una bajada de defensas provocada por un catarro o un estrés prolongado; por deficiencias alimentarias (relacionadas con falta de hierro, ácido fólico y vitamina B12); por desequilibrios hormonales (son frecuentes antes y durante la regla), etc.

 

¿Tratamiento?
Por lo general, desaparecen al cabo de unos días sin necesidad de un tratamiento específico. Un simple enjuague bucal resulta efectivo para mitigar el dolor. A la hora de comer, deben evitarse los alimentos muy calientes o condimentados (picantes) y los muy ácidos, como los cítricos.

La mejor manera de prevenir las aftas es llevar una alimentación sana, sin alimentos ácidos, ni picantes, así como cuidar tu higiene bucal.

 

 

HERPES

Surge por un virus... y es contagioso
“El herpes está causado por un virus (VHS- 1; el virus del herpes simple) y aparece habitualmente entre la mucosa del labio y la piel que los envuelve”, explican en el mismo Colegio. Y no aparece justo al contagiarnos, sino entre una y tres semanas después. Normalmente, el primer episodio es más severo y duradero, mientras que los posteriores son más leves y duran menos.

Provoca fiebre y puede afectar a los ganglios cercanos
“Esta infección suele ir acompañada de fiebre, malestar general e inflamación de los ganglios”, puntualizan los farmacéuticos. Y es que no es extraño que se inflamen los más cercanos (por ejemplo, los del cuello; de ahí el dolor de garganta y la dificultad para tragar que suele acompañar a su aparición).

Es muy persistente
Los síntomas pueden durar varios días, pero desaparecen en una o dos semanas (si no se toca ni infecta, la zona se regenera sin dejar cicatriz). Pero, ojo, eso no significa que el virus desaparezca: una vez contraído, permanece latente en el sistema nervioso sin producir síntomas, aunque puede reactivarse ante ciertas circunstancias. ¿Cuáles? Una bajada de defensas provocada por el simple frío, la regla o incluso el estrés.

¿Qué tratamiento tiene?
Los parches invisibles, de venta en farmacias y parafarmacias, ayudan a disminuir el picor, la quemazón, la inflamación y la formación de ampollas y costras. Además, existen pomadas antivirales (es necesaria la receta médica) que favorecen la curación (no eliminan el virus).

 

EVITA EL CONTAGIO

Porque si las aftas no se contagian de persona a persona, el herpes sí (ten en cuenta que el virus puede sobrevivir fuera del organismo, con lo que el riesgo se duplica). Por eso, aumenta la precaución al usar toallas, servilletas, pañuelos, sábanas... (cuando se padece un brote, el virus del herpes se transmite con mucha facilidad) y al compartir objetos personales (vasos, cubiertos, bolígrafos...): cualquier utensilio que entre en contacto directo con la herida puede convertirse en una fuente de contagio.

Por Carmen Sabalete

Continúa leyendo