Cómo evitar los efectos de la contaminación

Protégete de la polución, mucho más acuciante en las grandes ciudades, que genera el tráfico y, en esta época además, las calefacciones.

Protégete de la polución, mucho más acuciante en las grandes ciudades, que genera el tráfico y, en esta época además, las calefacciones.

 

Si el aire que respiramos está cada vez más viciado, es urgente buscar soluciones que mejoren nuestra resistencia para prevenir trastornos. Sobre todo en esta época del año, la contaminación alcanza cotas muy elevadas y la escasa lluvia impide que la atmósfera se limpie.

 

Lo que podemos hacer son algunos gestos para contaminar menos la atmósfera, limpiar nuestro cuerpo y minimizar los efectos de la contaminación en nuestro organismo.

Cuidado: agentes venenosos

 

El aire que respiramos es el causante de muchas afecciones. Las sustancias nocivas que contaminan el aire son muchas más de las que creemos y los trastornos que originan, bastante más graves de lo que parecen.

 

El dióxido de azufre irrita los ojos y vías respiratorias; el monóxido de carbono y el dióxido de nitrógeno (generados por los motores de los automóviles) pueden causar graves problemas en el sistema respiratorio si las dosis son muy elevadas; los hidrocarburos que generan los vehículos y las industrias pueden llegar a ser cancerígenas; el plomo ocasiona anemia y defectos en la fijación del calcio en los huesos.

¿Qué hacer?

Es imposible cambiar los fenómenos atmosféricos: no puede llover cuando queramos o venga bien, pero debemos contribuir a bajar los índices de contaminación observando ciertas normas.

 

Por ejemplo, al conducir, lleva el carburador bien regulado, moderar la velocidad, calentar el coche haciéndolo rodar suavemente, sin acelerones bruscos, cambiar de marcha cuanto el motor lo pida y evitar frenazos.

 

En cuanto a la calefacción, intenta conectarla sólo el tiempo que verdaderamente se necesite y a una temperatura justa evitando un calor excesivo.

Oxigenarse es la clave

 

Cuídate al máximo si no quieres que tus pulmones sufran las consecuencias de respirar un aire impuro. Sal cada día de casa, aunque haga mucho frío: por viciado que esté el ambiente, siempre es más fácil oxigenarse en la calle que entre cuatro paredes.

 

Evita las horas punta en calles céntricas, pasea por zonas verdes y sin tráfico, escápate a algún lugar donde el aire esté limpio para llenar con él tus pulmones.

 

Practica algún deporte que permita a tu organismo desprenderse de las toxinas acumuladas durante la semana y date una ducha muy caliente durante 5 minutos para el vaho penetre en tus pulmones.

Continúa leyendo