Cómo perder grasa corporal y no volver a recuperarla

A la hora de perder grasa corporal, existen ciertas claves que no podemos pasar por alto para que nuestra misión sea un éxito.

Antes de empezar, debes saber que no es lo mismo perder grasa que perder peso. Para lograr tu objetivo (y lo más importante, hacerlo manteniendo la salud), tienes que tener muy claro que lo que más te interesa es perder grasa. Podemos adelgazar sin perder peso, pues lo que perdemos en grasa lo ganamos en músculo. De hecho, ese debería ser el objetivo real, pues la correcta proporción entre grasa y músculo es muy importante para la salud general.

Para perder peso no existen los milagros, simplemente hay que ser constante. Además del ejercicio físico y la buena alimentación, hay un tercer factor que también es muy importante, y que a medida descuidamos: el descanso. ¿Quieres perder grasa corporal sin el temido efecto rebote? Presta atención a estas claves que te ayudarán a conseguirlo. 

Prioriza la proteína en tus comidas. Las proteínas se absorben de manera más lenta, por lo que ayudan a mantener la sensación de saciedad durante más tiempo, algo clave si queremos ganarle la batalla a esos kilos de más. Además, los alimentos ricos en este macronutriente producen un mayor gasto energético a la hora de digerirlos (algo que conocemos como termogénesis), sin olvidarnos de que también son muy importantes para ganar músculo. ¿Te hemos convencido? Toma nota de los alimentos más ricos en proteínas. Si eres vegana, ficha estas fuentes de proteína vegetal. 

Escoge grasas saludables. Durante mucho tiempo hemos creído (erróneamente) que debíamos eliminar las grasas de la dieta para adelgazar. Sin embargo, hoy sabemos que son saludables para el corazón y también una buena ayuda para perder grasa. Debemos priorizar las grasas insaturadas, pues el Omega 3 o los ácidos grasos poliinsaturados se asocian a menor adiposidad en el cuerpo, mientras que las grasas monoinsaturadas favorecen la pérdida de peso si las consumimos como sustituto de las grasas trans.

Los carbohidratos, mejor integrales. Los carbohidratos refinados se asocian al aumento de la grasa abdominal y además, alteran las señales que nos indican que estamos saciadas. Sin embargo, su versión integral no solo aporta más fibra (y, por lo tanto, es más saciante), sino que también previene la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y cuidan el sistema digestivo.

Pásate al té verde. Sustituye el café por una taza de té verde y verás los beneficios. Esta bebida posee teína y ayuda al proceso de quema de grasa de manera natural gracias a su capacidad termogénica. Tomar té verde ayuda a adelgazar pues aumenta la temperatura corporal y acelera el metabolismo, por lo que elimina una mayor cantidad de tejido adiposo.

Haz entrenamiento de fuerza. A la hora de adelgazar, no solo vale con hacer ejercicio aeróbico, sino también hay que entrenar la fuerza. Este tipo de entrenamiento ayuda a incrementar la sensibilidad a la insulina de los músculos, disminuir la presión sanguínea y reducir el tejido adiposo. Además, el músculo necesita más energía que la grasa para recuperarse, por lo que, cuanto más músculo tengamos, más calorías podremos quemar cuando estamos en reposo y cuando hacemos ejercicio.

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