Cómo perder peso sin pasarte el día en la cocina

Si logras rebajar el tiempo que tardas en preparar la comida, te será más sencillo seguir con el plan establecido para perder esos kilos de más.

  • Autora: Laura Valdecasa

Cuando se comienza una dieta, la motivación suele estar por las nubes y se realizan muchos esfuerzos. Con el paso de los días, la fuerza de voluntad decae y es en ese momento donde entra en juego el saber ponerte las cosas más sencillas.

El ritmo de vida actual, en el que todo son prisas, ha impuesto que la comida preparada y los picoteos insanos sean parte de nuestro menú diario. Siendo realistas, este tipo de productos nos facilita enormemente el día a día, por lo que eliminarlos es muy complicado. 

Los primeros días no cuesta tanto entrar a la cocina y preparar unas verduras al vapor o mancharlo todo para cenar un pescado a la plancha, pero siempre llega el día en el que el cansancio y la pereza se apodera de nosotras y terminamos tirando de precocinados, picando a deshoras y cenando un bocadillo junto a algunas sobras, y todo el esfuerzo previo se convierte en frustración. Esto se multiplica exponencialmente si, además, no eres amante de la cocina, caso en el que hacer cualquier plato ya es un sacrificio casi mayor al de comer acelgas y lechuga día tras día.

Cambia el chip

Pero ¿y si el éxito de una dieta no estuviese determinado por el tiempo que pasas en la cocina? Seguro que cambiarían radicalmente esas cifras que apuntan a que solo dos de cada diez personas que se ponen a régimen logran deshacerse de los kilos que le sobran.

Y es que, comer sano, variado y, además sabroso, no tiene por qué implicar tener especial maña entre los fogones ni dedicar parte de tu tiempo a ello. Aquí tienes 4 trucos para lograr este doble objetivo: perder peso sin manchar la cocina.

1. Despensa a punto

No se puede caer en la tentación si esta no está a tu alcance. Así que el primer paso es deshacerte de todo lo que esté en contra de tu propósito. El segundo, remplazarlo por productos que estén a tu lado. Botes de verduras y legumbres, conservas de pescado al natural o en aceite de oliva, vasitos de arroz o quinoa para el microondas y, en la nevera, todo tipo de lechugas, brotes, canónigos... Productos que te permitan preparar un plato sabroso sin tener que tocar una sartén, si el cuerpo no da para más.

2. Apúntate al 'batch cooking'

Literalmente, significa cocinar por botes y no es tan complicado como se puede creer. Si te gusta cocinar, es ideal para ti y, su no es el caso, al menos solo pasarás por el mal trago un día a la semana. Y es que se trata de eso, de cocinar en un día parte de lo que vas a consumir durante la semana o, incluso, aprovechar y congelar para más adelante.

Esto funciona fenomenal con los purés de verduras o legumbres. Otros platos que pueden aguantar en la nevera unos días son el arroz ya cocido, o las ensaladas de legumbres o los huevos cocidos. Se trata de aprovechar el tiempo al máximo y también los recursos, algo que puedes conseguir asando unas verduras para una cena y un pollo para una comida al mismo tiempo. Ahorras tiempo y luz.

3. Organización

Elige un día a la semana y planifica todas las comidas y cenas (al menos, las que hagas en casa) y, después haz la compra. Si en casa no tienes más opciones que el plato que planificaste para ese día... no hay lugar a error. En ocasiones, el pensar qué preparar para la cena es lo que más esfuerzo requiere y esto, ya lo tendrás hecho.

4. Haz nuevos 'amigos'

No todos los platos precocinados son perjudiciales para la salud ni aportan muchas calorías. Tan solo hay que revisar las etiquetas y buscar aliados. Entre los que más éxito tienen, podemos destacar el hummus, los vasitos de arroz o quinoa, el tabulé de verduras o el gazpacho fresco. Las ensaladas también son una excelente opción, si cambias las salsas con muchas calorías por aliños más sencillos y ligeros.

Si no puedes evitar el picoteo entre horas, apuesta por los frutos secos al natural (sin sal ni fritos). ¡Pero controla las cantidades!

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