¿Cómo puedes controlar la tensión ocular?

El ojo es como un balón: para conservar su forma necesita cierta presión. Pero si la tensión ocular aumenta, puede derivar en glaucoma y luego en ceguera.

El ojo es como un balón: para conservar su forma necesita cierta presión. Pero si la tensión ocular aumenta, puede derivar en glaucoma y luego en ceguera. La dieta, el ejercicio y las revisiones periódicas ayudan a mantenerla estable.

 

De qué se trata

Lo mismo que existe la tensión sanguínea, existe la tensión ocular. Y ambas resultan imprescindibles para el buen funcionamiento de sus respectivos sistemas. Lo que sucede es que la tensión ocular es una gran desconocida para nosotros. ¿Qué es? “Se trata de la presión que ejercen los líquidos intraoculares contra la pared del ojo, y es necesaria para que este órgano se mantenga distendido”, explica la doctora Ana Hervás Ontiveros, de la Clínica Aiken (Valencia) y miembro de topdosctors.es. Aunque la cifra puede variar de una persona a otra, se considera que es normal cuando se encuentra por debajo de 21 mmHg. “Un aumento anómalo de la presión intraocular puede conducir a lo que denominamos glaucoma, que tiene como condición final una ceguera debido a la pérdida progresiva de las fibras nerviosas del nervio óptico de manera irreversible”, dice la misma doctora valenciana.

 

A partir de los 40 años

El glaucoma puede aparecer en cualquier persona y a cualquier edad, “pero la frecuencia de su aparición aumenta progresivamente con el tiempo”, apunta Hervás. “El riesgo más alto aparece al sobrepasar los 40 años y se multiplica por 7 a partir de los 60”, agrega. ¿Qué podemos hacer? La prevención pasa por someternos a exámenes oculares con frecuencia. Porque uno de los problemas es que hasta la mitad de los casos pueden estar sin diagnosticar.

No tiene síntomas

¿El motivo? No se manifiesta de forma evidente. “Las personas no saben que lo tienen porque generalmente no produce síntomas claros, como pueden ser dolor o pérdida brusca de la visión”, dice la misma doctora. Así, en la mayoría de los casos, el paciente no es consciente de que padece glaucoma hasta que ha perdido gran parte del campo visual.  

 

¿Influyen los hábitos?

Pues sí. Y son una forma de prevenirlo. “El ejercicio regular y constante ayuda a disminuir la presión intraocular. En cambio, el deporte brusco puede elevarla en pacientes con un tipo específico de glaucoma denominado glaucoma pigmentario”, explica Hervás. Por otra parte, según la misma doctora, algunas posturas invertidas (con la cabeza hacia abajo) del yoga pueden elevar también la presión. Y existen diferentes estudios que han evidenciado un mayor riesgo de sufrir glaucoma entre los fumadores. Las personas con glaucoma deberían tener cuidado con excederse con la cafeína, el alcohol y la sal.

 

Carotenoides y vitaminas

La alimentación también puede ayudar. “Una dieta rica en vitaminas, minerales y sustancias carotenoides y flavonoides protege frente a los radicales libres y, por lo tanto, es recomendable para prevenir el glaucoma”, recomienda la doctora Hervás. Y añade: “Por el contrario, es aconsejable evitar el exceso de hidratos, de harinas refinadas o alimentos muy procesados (bollería industrial) y los precocinados”. ¿Vitaminas? También son una forma de prevención. “Entre las vitaminas con más poder antioxidante destaca la vitamina C (frutas cítricas, verduras como la col, el brócoli, la coliflor, el tomate o los pimientos), la vitamina E (verduras de hoja verde, carne de cerdo, pescado, arroz, leche o frutos secos); y la previtamina A o caroteno (zanahoria, espinacas) y los flavonoides (arándanos, té verde y muchas frutas)”, apunta.

 

“El glaucoma no se cura”

Así de claro lo dicen los expertos. No obstante, sí se detiene. Por eso es muy importante detectarlo pronto. El tratamiento tiene como objetivo conservar la visión y reducir la presión intraocular alta. Se puede bajar mediante fármacos (básicamente colirios), tratamientos con láser o cirugía, pero la visión que se ha perdido no se puede recuperar.

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