Cómo recuperarse de los excesos de la Navidad... sin sufrir

No hablamos tanto de seguir una dieta o régimen estricto sino de recuperar nuestros hábitos previos a las vacaciones de navidad.

Cada comienzo de año está lleno de ilusiones y buenos propósitos por cumplir, y entre ellos casi siempre aparece el de recuperarnos de los excesos navideños, las comidas copiosas, el desorden en cuanto a horarios y cantidades y los cambios que hemos llevado a cabo en lo que a nuestra dieta se refiere. Puede que incluso notemos cómo la sobrecarga de nuestro organismo genera cansancio y una disminución del tono vital.

No hablamos tanto de seguir una dieta o régimen estricto sino de recuperar nuestros hábitos previos a las vacaciones de navidad, por ejemplo, volver a nuestros horarios y rutinas de alimentación, realizar o aumentar el ejercicio físico, volver al ritmo de sueño habitual. Tenemos que ser conscientes del daño que estos excesos pueden causarnos ya que nuestro organismo tiene que realizar un sobreesfuerzo, por ejemplo el sistema digestivo, que normalmente  trabaja para que podamos asimilar todos los nutrientes que comemos. Si nos excedemos en alcohol o grasa, órganos como el hígado o el páncreas tienen que acelerar su ritmo normal y puede darnos algún problema en nuestro día a día. Por no hablar del esfuerzo del estómago para digerir cantidades a las que no está acostumbrado o el trabajo de los riñones para filtrar las sustancias dañinas que han entrado en el organismo.

Una de las claves para dar un respiro al organismo pasa por la recuperación y el descanso de los órganos y esto podemos conseguirlos gracias a estilos de alimentación como el veganismo y dietas plant-based, que han ido creciendo en los últimos años entre la población y hoy en día siguen sumando seguidores, no sólo para conseguir un bienestar físico sino también para generar un impacto positivo en los animales, el medioambiente o en la salud. 

Actualmente hay más de 75 millones de vegetarianos y veganos en Europa, y es uno de los sectores de consumidores que más rápido ha crecido en los últimos años, especialmente durante la pandemia. Las estimaciones hablan de que es una tendencia que va a seguir creciendo en los próximos años, con el mercado plant-based alcanzando los 74 mil millones de euros en 2027. Hay también cada vez más iniciativas o retos que invitan a practicarlo para que sea la propia persona quien, de forma voluntaria, compruebe los beneficios que tiene para el organismo.

Millones de personas en todo el mundo siguen movimientos con esta filosofía, como el de Veganuary, que incita a unirse a una forma de vida saludable, que va más allá de la alimentación. En Vegan Food Club, estamos convencidos de que no se trata de modas, sino de un movimiento al que se une cada vez más gente al conocer los beneficios que aporta, así como las deficiencias del sistema alimentario actual y el impacto que tiene sobre el planeta todo lo que consumimos. Este año, por ejemplo, tenemos el reto de comer vegano durante un mes, además de trabajar con empresas para aumentar la provisión de alimentos veganos en tiendas y restaurantes y que vaya poco a poco haciéndose cada vez más visible y accesible. 

Entre los beneficios de este tipo de alimentación para el organismo están el de ayudar a controlar tu peso, purificar el cuerpo de forma natural, ya que aumenta el consumo de fibra, disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y cerebrales, ya que no se consumen grasas animales ni colesterol, además de reducir el riesgo a padecer enfermedades crónicas y bajar la incidencia y la gravedad de otras como la obesidad, la hipertensión, la hiperglucemia o la diabetes tipo 2. 

Estamos convencidos de que lo mejor es seguir una dieta centrada en aumentar el consumo de productos de origen vegetal, como frutas, verduras, frutos secos, semillas y cereales integrales. Para ello es importante: 

  • No olvidar una ingesta diaria suficiente de alimentos ricos en proteínas y calcio.
  • Incluir legumbres cada día en la dieta.
  • Huir del consumo de aceites de maíz o girasol.
  • Incluir una fruta rica en vitamina C o vegetales crudos para facilitar la absorción del hierro (las verduras de hojas son fuente de hierro, por ejemplo)
  • No olvidar un buen aporte de vitamina D y B12.
  • Realizar controles periódicos con un  nutricionista experto en este tipo de dietas.

Con el paso del tiempo esperamos que la sociedad cada vez más se una a este estilo de vida no por formar parte de un movimiento efímero de moda, sino porque notan cambios positivos en su propio cuerpo y mente sin perder de vista el hecho de que generan un impacto positivo en el planeta.

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