Cómo saber si la harina se ha estropeado o echado a perder

Aunque la harina, es cierto, suele ser un alimento que dura bastante cuando la conservamos correctamente en la despensa, esto no significa que sea eterna. Te descubrimos cómo averiguar si se ha echado a perder.

El uso de la harina en la cocina es, cuanto menos, indispensable. Ya sea que estemos haciendo pan, bizcochos, pasteles, galletas o incluso una deliciosa y exquisita pasta fresca, a la hora de conseguir siempre el mejor resultado es asegurarnos de que la harina se encuentra en perfectas condiciones.

Y es que suele ser muy habitual pensar que la harina es uno de esos ingredientes que pueden durar para siempre. Dado que es seco y, generalmente, se elabora con un único ingrediente, es normal preguntarnos por qué podría estropearse.

Pero la realidad es muy diferente: la harina, como cualquier otro alimento, puede acabar estropeándose o echándose a perder. Y esto puede ocurrir incluso aunque no haya pasado la fecha de consumo preferente indicada por el fabricante.

¿Cuánto dura la harina? ¿Tiene fecha de caducidad?

Lo cierto es que no es posible enmarcar la vida útil de todas las harinas dentro de un período de tiempo determinado, puesto que, en realidad, los distintos tipos de harina tienen una vida útil diferente.

En el caso de la harina blanca, por ejemplo, sí podría durar más que cualquier otra harina, dado que se trata de una variedad elaborada a partir de granos muy refinados y altamente procesado.

Un grano de trigo consta de tres partes principales: el germen, el salvado y el endospermo. Al elaborar harina blanca, tanto el germen como el salvado son eliminados del grano (que, sin embargo, sí permanecen en la harina integral), dejando únicamente el endospermo. Esta parte del trigo es muy seca, además de contener muy pocos nutrientes.

Precisamente, la presencia de menos nutrientes y minerales ayuda a que este tipo de harina se estropee menos. De ahí que la harina blanca tienda a durar mucho más tiempo en la despensa o en el estante de la cocina (eso sí, también es considerada como una de las harinas menos beneficiosas y nutritivas para la salud).

Harina estropeada
Foto: Istock

Por lo general, la harina blanca tiene una vida útil aproximada de 1 año cuando la almacenamos en la despensa, o hasta 2 años cuando la conservamos en la nevera.

No ocurre lo mismo con la harina integral. Y es que, una vez que el germen y el salvado permanecen en el trigo (lo que hace que sea una opción no solo más nutritiva, sino evidentemente más adecuada y saludable), la vida útil disminuye enormemente.

Así, la fibra y la grasa, junto con otros muchos nutrientes (vitaminas y minerales, principalmente) presentes en el trigo menos procesado se estropearán si la mantenemos en la despensa por mucho tiempo.

La harina de trigo integral únicamente tiene una vida útil de alrededor de 3 meses, una disminución bastante significativa en el tiempo, sobre todo si la comparamos con la harina blanca. 

Y ocurre algo similar con otros tipos de harina, que a menudo se venden como una mejor alternativa a la harina blanca común de trigo. Es el caso de la harina de garbanzo, la harina de trigo sarraceno o la harina de avena, que también tienden a durar alrededor de 3 meses. 

No obstante, es posible duplicar la vida útil de cualquier harina almacenándola en la nevera, conservándola, por ejemplo en un recipiente cerrado herméticamente.

Cómo identificar una harina que se ha enranciado

Una forma común en la que la harina puede echarse a perder es cuando las grasas y los aceites naturalmente presentes en la misma acaban volviéndose rancios. Esto significa que ya ha pasado mucho tiempo, por lo que no deberían consumirse. Cuando esto ocurre, hay varias maneras de saber que la harina, efectivamente, se encuentra rancia.

Una de las principales señales es el olor. Si tenemos en cuenta que la harina en buen estado no presenta ningún olor, o como mucho cuenta con un ligero olor a nuez, cuando se ha echado a perder lo común es que huela agria o mohosa. Y ese olor, además, puede ser bastante fuerte.

Cómo identificar gorgojos en la harina

Otro problema de la harina, incluso aunque no se haya estropeado o enranciado, lo encontramos en los gorgojos, esos pequeños insectos que viven en el interior del envase y que son capaces de poner sus huevos dentro del grano.

Si hay gorgojos en la harina identificarlos es en realidad muy sencillo, ya que es probable que los veamos moviéndose en su interior. No obstante, es posible que no sean visibles de inmediato porque suelen enterrarse muy bien, por lo que es aconsejable que, en caso de duda, movamos la harina para verlos.

Aunque no hay ningún riesgo para la salud si no nos percatamos de su presencia y consumimos harina con gorgojos, en realidad no es un plato de buen gusto. Por tanto, es fundamental tirarla y reemplazarla por otra en perfecto estado.

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Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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