Cómo tener una relación sana con el dinero

¿Eres tacaña o, por el contrario, tan manirrota que a veces tienes auténticos problemas? El psicólogo Bernardo Stamateas te dice qué hay detrás de esas actitudes tan opuestas como conflictivas.

¿Eres tacaña o, por el contrario, tan manirrota que a veces tienes auténticos problemas? El psicólogo Bernardo Stamateas te dice qué hay detrás de esas actitudes tan opuestas como conflictivas.

 

Un tema tabú

Al no hablar casi nunca de dinero con nadie, solemos vivir estas actitudes y todo lo que acarrean con angustia o culpabilidad, y para cuando salen a la luz ya llevamos un tiempo con conflictos más o menos latentes. Para entender por qué ocurre esto, es importante saber que el dinero simboliza dos cosas esenciales: el poder y los afectos. Quien tiene el dinero tiene el poder; por eso tantas parejas pelean por él y a veces es un vehículo para ejercer control sobre el otro. Por eso, también, algunas personas (hombres en su mayoría) viven como una humillación que su pareja gane más.

Tacañería en todo

El dinero también simboliza los afectos. Hay un dicho, de hecho, que reza: "Dime cómo es tu mundo emocional y te diré cómo te llevas con el dinero". Según esto, el tacaño en lo material suele ser también tacaño con los afectos; es una persona que no abraza, que nunca dice gracias, que no disfruta. Es cierto que ahorrar con cabeza puede ser bueno, pero si se convierte en un comportamiento compulsivo, producido por el miedo y la ansiedad, estamos ante algo que nos genera sufrimiento, con nosotros mismos y con los demás. ¿Y por qué algunas mujeres buscan parejas tacañas? Porque tienen privaciones internas; porque, inconscientemente, buscan a alguien que continúe con esa privación. En el fondo, es un freno emocional.

 

¿Y las manirrotas?

En el lado contrario, está la persona muy gastadora, que acaba con frecuencia endeudada. Aquí hay dos tipos distintos: la que no da valor al dinero, y por eso no se organiza, y la idealista. La primera dice con su actitud que no le importa progresar, prosperar. En el fondo tiene también un freno, como la tacaña.

 

La idealista

Odia el dinero, no quiere saber nada de finanzas, y por eso se administra mal y acaba teniendo deudas y problemas. Me gustaría concluir recordando que la pobreza es en realidad un estado mental. Y que si comenzamos a tener pensamientos de que nos merecemos mejorar, la escasez, poco a poco, se irá alejando de nosotros.

Mar

Mar Pastor

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