Cómo tomar menos sal sin complicarte la vida

La sal se utiliza muy frecuentemente en la cocina, pero tomada en exceso puede ser poco saludable o incluso peligrosa para nuestra salud. Descubre como comer menos sal de forma sencilla.

La sal, consumida en exceso, puede ser bastante perjudicial para nuestra salud. De hecho, puede que ya hayas escuchado esto alguna que otra vez pero sigas incluyendo demasiada sal en tus comidas porque no sabes cómo reducir su consumo. Hoy te enseñamos cómo hacerlo.

¿Sabes cuál es la cantidad de sal que debemos tomar según la Organización Mundial de la Salud? Pues bien, de acuerdo con este organismo no deberíamos superar los 5 gramos de sal diarios. Pero... ¿qué pasa si superamos con demasiada frecuencia esta cantidad? Si tomamos demasiada sal y mantenemos este hábito en el tiempo, el riesgo de sufrir enfermedades como hipertensión -o incluso infartos- aumenta considerablemente.

Frente a los 5 gramos de sal que se recomiendan a diario, la OMS advierte de que de promedio tomamos entre 9 y 12 gramos de sal, una cifra que supera con creces las recomendaciones de este organismo. Pero el problema ya no radica tanto en la cantidad íntegra que tomamos de este mineral, sino en todas las veces que tomamos sal sin darnos cuenta. Muchos de los alimentos ultraprocesados que están presentes en nuestro día a día tienen un alto contenido en sal: quizá te sorprenda saber que muchos procesados dulces tienen un alto contenido en sal para equilibrar su sabor. 

Pero no te confundas con estos datos: el sodio que tiene la sal es fundamental para mantenernos saludables, ya que ayuda al transporte de nutrientes entre células y contribuye a la salud de nuestros músculos. Como suele ocurrir, la virtud está en el punto medio: ni demasiado poca, ni mucha. Y cuando la tomemos, es preferible que se encuentre en su estado más natural y no presente en algún otro alimento ultraprocesado. Si crees que estás comiendo demasiada sal, aquí van algunos trucos para que puedas reducir su consumo.

Apuesta por las especias

Utilizamos la sal para potenciar el sabor de nuestros platos, pero hay otros alimentos que pueden ayudarnos a cumplir esta misma función y que causarán menos problemas a nuestra salud. Utilizar curry, nuez moscada, pimentón o cualquier otra especia para sazonar tus comidas en lugar de recurrir a grandes cantidades de sal, mejorará notablemente tu salud y descubrirás multitud de combinaciones y sabores. También hay una gran cantidad de salsas que puedes utilizar para sazonar tus comidas: por ejemplo, preparar hummus o tahini casero supondrá un extra de sabor para tus platos y no tienes por qué utilizar nada de sal.

Deja reposar la comida

Sabemos que hay comidas, particularmente los guisos, que aumentan su sabor con el paso de los días: seguro que alguna vez te ha pasado eso de guardar las lentejas para el día siguiente y notar que te saben mejor. Si dejas reposar tus comidas durante unas horas tras cocinarlas, probablemente necesites añadirle menos sal y tu salud te lo agradecerá.

No pongas el salero en la mesa

En muchos hogares es común que el salero se ponga en la mesa para que cada uno le aporte un extra de sal al gusto a sus comidas. Ver el salero en la mesa puede tentarnos a echarle más sal a nuestra comida aún sin necesitarlo. Por eso, añadir la sal justa a la comida cuando estemos cocinándola en lugar de poner el salero en la mesa nos ayudará a controlar mejor las cantidades.

Entrena tu paladar

Quizá estés acostumbrada a tomar demasiada sal desde muy pequeña y tu paladar se haya acostumbrado en exceso a los sabores salados. Si intentas reducir tu consumo de sal, puede que al principio notes que la comida te sepa "menos", pero...¡es cuestión de tiempo! Pronto te acostumbrarás al verdadero sabor de los alimentos y ya no necesitarás más la sal.

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