Con un Psicólogo, Todo Mejor

Si cuando nos duele algo tomamos un calmante para no sufrir inútilmente, ¿por qué no acudimos a un terapeuta para superar la angustia al enfrentarnos a ciertos problemas de salud? Si crees que no lo necesitas, toma nota.
Enfrentarse a algo aparentemente tan simple como una operación de apéndice puede ser un trámite o convertirse en un infierno. “Todo depende de cómo lo viva la persona: si quien tiene que operarse no deja de anticipar que algo malo le va a ocurrir, tiene dudas sobre la cualificación de los médicos que van a operarle, vive el proceso con ansiedad..., lo mejor es que se deje acompañar por un psicólogo”, afirma Vicente Prieto, vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Según los expertos, cuando la pérdida de salud limita el día a día de una persona y afecta a su vida familiar o social hay que recurrir a estos profesionales. “Y cuanto antes se inicie el tratamiento, menos tiempo durará, porque el problema será más fácil de resolver”, añade Prieto.
¿Cómo se solicita la ayuda de uno de estos profesionales en nuestro sistema de salud? Los enfermos crónicos (quienes padecen cáncer, diabetes, alzhéimer, esclerosis, obesidad, anorexia, fibromialgia...) cuentan con terapeutas en las unidades especializadas de los hospitales. Para crisis ocasionales de salud (aborto, histerectomía, cualquier operación), pide a tu médico de cabecera que te derive al centro de salud mental que te corresponda. Sí, no te asustes: a ellos no acuden sólo las personas que tienen una enfermedad mental, sino todo aquel que necesita ayuda psicológica subvencionada por la Seguridad Social.
No dudes en consultarle si...
-Te han diagnosticado cáncer, anorexia, problemas cardíacos o una patología degenerativa, o si te han extirpado un órgano. Según Prieto, “la mayor parte de las enfermedades crónicas genera cambios importantes en la vida. Adaptarse a éstos trae consigo una crisis y un fuerte sentimiento de vulnerabilidad”.
Qué puede hacer por ti. La función del psicólogo, en estos casos, es intentar que el paciente se centre en el aquí y el ahora; es muy importante evitar que anticipe acontecimientos negativos y, sobre todo, ayudarle a que encuentre todas aquellas razones por las que, a pesar de su enfermedad, aún es una persona válida y querida para todos los que la rodean.
-Has sufrido un aborto, una muerte perinatal (durante el parto o a los pocos días) o una histerectomía. “En estos casos, no todas las afectadas tienen necesidad de recurrir a estos profesionales; normalmente lo precisan aquellas mujeres que no saben relativizar los reveses de la vida y se dejan llevar más por su estado anímico que por sus objetivos”.
Qué puede hacer por ti. El terapeuta facilita, sobre todo, que la mujer tome decisiones de cara al futuro y sea capaz de enfrentarse a las consecuencias de dichas elecciones.
-Estás en tratamiento de fertilidad. El 70% de las parejas que pasan por este proceso vive en permanente estado de ansiedad y encadena crisis personales y familiares.
Qué puede hacer por ti. “El especialista ayuda a controlar la angustia y la frustración, a ser más tolerantes y a generar otro tipo de objetivos vitales aparte de tener hijos”, indica Prieto.
-Padeces obesidad y te sientes culpable. Hay que evitarlo, porque no se trata de falta de voluntad, sino de que no cuentas con las herramientas adecuadas para cambiar los malos hábitos.
Qué puede hacer por ti. El psicólogo es un experto en reeducar conductas. Junto a él conseguirás triunfar en el seguimiento de cualquier dieta recomendada por el médico. “Además, con ayuda psicológica, los enfermos de obesidad se implican mucho más en la práctica de ejercicio físico”.
-Sientes dolor constante (artritis, artrosis, jaquecas, fibromialgia). Vivir con dolor te hace tan vulnerable que puede llegar a aislarte de los demás o a hundirte en pensamientos negativos.
Qué puede hacer por ti. Te enseñará a enfrentarte con más facilidad a ciertas situaciones (desencadenantes de las crisis, picos de dolor, administración de fármacos) y a llevar a cabo los cambios que necesitas para seguir el tratamiento y mejorar, o incluso curarte.
-Tienes colon irritable. La mayoría de estos enfermos son tratados, además de con fármacos específicos, con ansiolíticos y antidepresivos.
Qué puede hacer por ti. La ayuda del terapeuta en este caso puede evitar que tengas que tomar medicamentos tranquilizantes.
Ten en cuenta que necesitarás menos sesiones de tratamiento si acudes al psicólogo en cuanto detectas el problema, sigues al pie de la letra sus consejos y te implicas a fondo en tu curación.
¿Quieres saber si necesitas ayuda urgente?
Lee detenidamente estas preguntas y contesta con sinceridad.
1. ¿Cada vez te apetece menos salir con tus amigos o tu familia?
2. ¿Te quedas a menudo abstraída pensando en el deterioro de salud que estás sufriendo?
3. ¿Tienes mucho más sueño del habitual, o bastante menos?
4. ¿Sientes que, a pesar de dormir mucho, no descansas lo suficiente y te levantas derrotada?
5. ¿A menudo estás nerviosa, intranquila o con ansiedad?
6. Desde que sufres tu enfermedad, ¿eres menos tolerante que antes?
7. ¿Crees que ha empeorado tu relación con tu familia y tus amigos?

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