Conjuntivitis. Acaba con el Picor de Ojos

Uno de cada diez españoles adultos padece conjuntivitis alérgica, que consiste en una inflamación más o menos grave de la conjuntiva, la membrana mucosa que cubre el ojo y el interior de los párpados. Habitualmente, afecta a los dos ojos al mismo tiempo. Según la naturaleza del antígeno causal, la conjuntivitis alérgica puede ser estacional (sólo se produce en algunos meses) o perenne (durante todo el año). La conjuntivitis alérgica representa la cuarta parte de las conjuntivitis, y el 2,5% de los casos que requieren consulta en alergología. Se debe a una reacción alérgica de la conjuntiva a un agente externo llamado antígeno o alérgeno. Los alérgenos que más a menudo causan este trastorno son los pólenes (de la hierba, de árboles como el olivo, de ciertas malezas como la parietaria, etc.), los ácaros del polvo doméstico y los epitelios de los animales domésticos. Algunos productos de belleza también pueden causar conjuntivitis, a menudo asociada a hinchazón de párpados (o blefaritis). El diagnóstico puede hacerse con la anamnesis (examen clínico de los antecedentes patológicos del enfermo) y los signos exploratorios, pero conviene tomar muestras para cultivo si hay dudas en el diagnóstico y para descartar sobreinfecciones bacterianas.
Síntomas:  los signos más frecuentes incluyen enrojecimiento de los ojos, picor, lagrimeo intermitente, fotofobia (sensibilidad extrema a la luz), disminución de la agudeza visual y sensación de cuerpo extraño (arena). Muchas veces se asocian molestias propias de la rinitis alérgica, como estornudos y destilación nasal y, con menos frecuencia, síntomas de asma (tos, dificultad para respirar y silbidos en el pecho).
¿Cómo prevenir la reacción? Hay que evitar el factor desen-cadenante. Si la conjuntivitis alérgica no se trata, la capacidad visual puede empeorar y agravarse todas sus manifestaciones. Lo habitual es atajarla con una combinación de colirios antihistamínicos y/o antiinflamatorios, a base de sustancias que previenen la reacción alérgica conjuntival, como el cromoglicato disódico; este tratamiento requiere varias semanas para obtener resultados. En ocasiones, se utilizan colirios de corticoides, siempre bajo la supervisión del especialista. Conviene que los colirios no contengan conservantes; pueden producir irritación ocular, sobre todo si se usan a largo plazo. Otras veces pueden ser necesarios los antihistamínicos en comprimidos o tratamientos hiposensibilizantes (inmunoterapia). En cualquier caso, lo esencial es identificar el alérgeno responsable y, si es posible, eliminarlo o atenuar su impacto sobre el enfermo.
Stop a los irritantes: resulta aconsejable utilizar gafas para montar en bicicleta o en moto y evitar la exposición a ambientes con polvo y a animales domésticos o a agentes irritantes que agraven los síntomas (humo, cloro de piscinas, etc.). Si utilizas lentes de contacto, es conveniente quitárselas durante los períodos agudos de conjuntivitis.
¿Cómo actían los colirios? La gran mayoría de los colirios se limitan a actuar frente a los trastornos producidos por la alergia; es decir son sintomáticos. Sin embargo, otros actúan sobre las células que intervienen en los procesos alérgicos, como los eosinófilos y los mastocitos.

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