Conoce los beneficios de la cerveza

Tomada con prudencia, la cerveza puede tener efectos beneficiosos para nuestro organismo. Además de hidratarnos, nos aporta vitaminas, sales minerales y sustancias antioxidantes.

Ingredientes naturales

Cebada malteada (granos de cebada germinados y tostados), agua y lúpulo son los ingredientes básicos con los que se elabora la cerveza. Todos ellos se mezclan y, en presencia de levaduras, se produce la fermentación de los azúcares del cereal que se transforman en alcohol. El resultado es una bebida fermentada de baja graduación, de color más o menos oscuro -dependiendo del grado de tostado de la malta- y de sabor amargo, aportado por las flores femeninas del lúpulo.

Mucho más que agua

El componente básico de la cerveza es el agua (alrededor del 95 %), pero contiene, además, hidratos de carbono, vitaminas, sales minerales y antioxidantes, ya que, como ocurre con otras bebidas fermentadas de baja graduación (vino, cava, sidra), el bajo contenido alcohólico que presentan hace que se mantengan inalterados muchos micronutrientes de los alimentos de los que proceden. Esta bebida podría proteger frente a enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios demuestran que el etanol y los polifenoles que contiene aumentan el colesterol bueno (HDL) y disminuyen la velocidad de oxidación del malo (LDL), entre otros efectos, y los bebedores moderados tienen un riesgo entre un 40 % y un 50 % menor de sufrir problemas cardiovasculares que las personas abstemias. El xanthohumol, un antioxidante contenido en la cerveza, ofrece protección frente a algunos tipos de cáncer. Otros estudios han puesto de manifiesto que, mientras el consumo excesivo de alcohol afecta negativamente al sistema inmunitario, la cerveza, en dosis moderadas, podría tener un efecto positivo sobre él. Dentro de los minerales que aporta está el silicio, fundamental para la salud de los huesos. Por último, destaca también por su contenido en vitaminas del grupo B.

Moderación es la clave

El consumo de esta bebida -indicada sólo para personas adultas y sanas- debe ser responsable, e ir acompañado siempre de la ingesta de algún alimento. Cuando se habla de 'consumo moderado' conviene recordar que el patrón varía bastante de unas personas a otras y, además, hay que diferenciar entre hombres y mujeres. Los primeros no deberían superar los 30 g de alcohol al día (600 ml de cerveza; es decir, aproximadamente tres cañas), mientras que en las mujeres el límite está en los 20 g (2 cañas al día). Sin embargo, hay situaciones en las que la ingesta de alcohol está absolutamente contraindicada, como ocurre en las mujeres embarazadas, las personas hipertensas o aquellas que realizan actividades de riesgo, como puede ser conducir. En estos casos la cerveza 'sin' puede ser una buena alternativa. En esta categoría se incluyen todas las que llevan menos del 1% de alcohol, aunque también es posible encontrar cervezas tipo 0. Las 'sin' tienen el mismo contenido en ácido fólico que las cervezas convencionales, una vitamina del grupo B esencial para el desarrollo del feto. También aportan calcio, potasio y muy poco sodio, por lo que pueden ser consumidas cuando la hipertensión obliga a seguir una dieta hiposódica y sin alcohol.

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