Consejos básicos para llevar una alimentación saludable

Conseguir alimentarse con una dieta saludable no implica tener que hacer grandes sacrificios o hacerlo de forma aburrida, sino aplicar una serie de cambios paulatinos en tu rutina alimentaria.

Se nos llena la boca ahora que está tan de moda lo healthy al hablar de dieta saludable, pero luego no todo el mundo que utiliza este concepto sabe exactamente a qué se está refiriendo.

Una dieta saludable no es limitar alimentos de forma estricta, dar prioridad a estas delgado o privarse de aquello que le gusta, sino de comer para sentirse mejor: más fuerte, con más energía, con mejores digestiones, mejor salud y también mejor estado de ánimo. Todo esto es posible de conseguir comiendo de todo, limitando al máximo, eso sí, aquellos ingredientes que no se puedan considerar parte de una dieta saludable. 

Comer sano no es complicado. Basta con llenar el carro de productos frescos como las frutas y verduras, consumir más carne blanco y, sobre todo, pescado, en detrimento de la carne roja, y evitar todo lo posible los ultraprocesados, entre ellos los dulces industriales. Pero estos últimos no son los únicos: puede serlo también el pan si no está elaborado con harina de calidad y lleva conservantes, la comida precocinada, las masas de pizza industriales o las salsas de tomate frito, por ejemplo.

Además, el alcohol es totalmente incompatible con una dieta saludable, del mismo modo que lo son otros hábitos que no tienen que ver directamente con la alimentación como es la falta de horas de sueño, la incorrecta hidratación o la vida sedentaria. 

Los nutrientes que tu cuerpo necesita

Para poder mantener una dieta variada que sea saludable es recomendable buscar el equilibrio a través del menú semanal, de ahí que se un consejo muy eficaz el de trazar las líneas básicas de lo que se va a comer en casa durante los próximos siete días. Es más, esto es una forma también de cocinar más y reducir las salidas a restaurantes, donde no solo no se controla al 100% lo que se come, sino que además se suelen ingerir cantidades más altas de comida. 

En la dieta saludable todo nutriente es importante: la proteína da la energía para aguantar horas de actividad, las grasas saludables protegen el organismo, regulan el colesterol y tienen una incidencia sobresaliente en la salud y el estado de ánimo, la fibra ayuda con a regular el tránsito intestinal y reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, el calcio protege a los huesos y ayuda a mantener sano al organismo, y los carbohidratos son la fuente principal de energía del cuerpo.

Estos son solo algunos ejemplos de todo lo que hacen los distintos elementos que conforman una dieta saludable, que no tiene por qué seguirse como si de un régimen militar se tratara. Se ha de ser constante y responsable, pero se puede dejar un pequeño espacio para algún capricho muy puntual. De todos modos, si puedes ahorrártelos, mejor que mejor. 

Nuevos hábitos

No será fácil al comienzo cambiar de hábitos alimentarios si tu punto de partido es lejano al concepto de dieta saludable, de ahí que no sea bueno querer saltarse varios pasos de golpe. A veces, ir poco a poco, de forma paulatina, es mucho más seguro. Por ejemplo, no es nada sencillo pasar de desayunar galletas con leche y cacao a fruta y un yogur con cereales sin azúcar ni conservantes, pero hay términos medios como el zumo de naranja, que no es lo mismo que tomar fruta, pero puede ayudarte a hacer la transición. Lo importante es no obsesionarte y conseguir llegar a la meta del camino que te propongas recorrer sin volver a mirar atrás. 

Cocina mucho en casa, controla las cantidades, reduce los envoltorios en tu carro de la compra (eso significa que se llena de frescos), y diviértete con los fogones y sobre todo mantén el espíritu festivo alrededor de la comida, porque comer sano y de forma divertida es perfectamente posible. Se puede ser feliz a través de una dieta saludable. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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