Consejos para hacer la compra si eres alérgico

Tener alguna intolerancia o alergia a algún alimento puede suponer un problema a la hora de hacer la compra.

Afortunadamente, han cambiado mucho las cosas en los últimos años y la ley exige a la industria alimentaria que los etiquetadossean mucho más claros y concisos en lo que respecta a la composición de los productos que comercializan, pero es mejor andar con pies de plomo a la hora de llenar el carro de la compra si tienes una alergia o una intolerancia

Son muchísimos los etiquetados en los que se puede leer “puede contener trazas de frutos secos” o mensajes muy similares que los fabricantes incluyen para protegerse y alertar de que, por raro que parezca, ese producto en cuestión puede contener algo que no debería llevar a priori. Por eso, lo mejor es grabarse a fuego en la cabeza una lista de consejos muy sencillos para evitar problemas derivados de la compra de algún producto que puede contener un ingrediente que provoque alergia o intolerancia. 

Leer muy bien el etiquetado

Las declaraciones de “puede contener” son un clásico en la industria alimentaria. Si el producto está mínimamente procesado, puede llevar una alerta de este tipo, así que si hay envoltorio en lo que vas a comprar, léelo con total atención. Busca la lista de ingredientes y las alertas de este tipo. Y ante cualquier duda, no lo compres.

Comprar más productos frescos

Cuanto menos plástico aparezca en tu carro de la compra, mucho mejor para tu dieta. Y también es esta la mejor manera de prevenir alergias porque un calabacín, unos filetes de pollo, o un cartón de huevos son lo que son. Si alguno de estos alimentos, como tantos y tantos otros, da alergia a alguien de la familia, basta con no comprarlos, pero no habrá que volverse loco leyendo etiquetas. 

Mejor comida casera

Limitar al máximo la compra de productos procesados y de comida preparada es otra barrera muy efectiva contra las alergias alimentarias porque controlas todo el proceso del cocinado, desde la lista de ingredientes a cualquier cosa que ocurre a lo largo de la preparación de la receta. En caso de que vayas a utilizar algún caldo industrial, muy típico en la cocina casera, no te olvides del primer punto de esta lista: lee con atención el etiquetado.

Ir a tiendas de confianza

Ya sea un supermercado donde claramente se indica qué productos no contienen gluten o en la que hay más variedad y alternativas para personas alérgicas o intolerantes a determinados ingredientes. O, mucho mejor, comprando en un comercio local de confianza, se pueden evitar también errores propios de comprar cada vez en comercios distintos. Hay que tener especial cuidado con las panaderías porque muchas veces compramos sin prestar atención a las composiciones de los panes, de ahí que si es de confianza el panadero tendrás mucho ganado en cuanto a la tranquilidad de saber que él está informado de lo que no puedes comer. 

Preguntar a los fabricantes

Si hay un producto que os gusta mucho en casa pero tenéis dudas acerca de su composición, actualmente es sencillo comunicarse con muchos fabricantes que mantienen canales de comunicación directos para sus clientes. Las redes sociales, un teléfono o el correo electrónico son formas rápidas y ágiles de salir de dudas.

Consultar al especialista médico

Si hay una intolerancia o alergia, existe un médico que lleva dicha patología, y nadie mejor que él para resolver la duda con respecto a determinados ingredientes. Es la fuente experta en la materia, por lo que siempre es aconsejable consultarla y por supuesto seguir sus indicaciones.

Afortunadamente, con estas medidas sencillas de prevención y la evolución de la normativa europea en materia alimentaria, es mucho más fácil hacer la compra y diseñar una dieta apta para alérgicos e intolerantes sin cometer errores que puedan conllevar consecuencias graves para la salud. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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