Consejos para reducir el azúcar de tu dieta en verano

Helados, mojitos, refrescos... en verano, el consumo de azúcar se dispara, pero con estos trucos lograrás evitarlo.

En verano cometemos muchos excesos en nuestra dieta. En esta época del año apetece mucho más darnos nuestros caprichos: un helado después de comer, un cóctel al atardecer, unas cañas después de la playa... Durante la temporada estival, tendemos a descuidar nuestra alimentación, siendo el exceso de azúcar en la misma uno de los principales problemas. No queremos decir que renuncies a los dulces, pero sí moderar un poco su consumo. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad diaria de azúcares libres que consumimos no debería ser superior a los 25 gramos, cifra que en verano es fácil de rebasar. Lo primero que debes saber es que no todos los azúcares son iguales. Cuando decimos azúcar libre, nos referimos al azúcar contenido en los zumos de frutas (solo a los zumos, no a la pieza de fruta entera, que sí es saludable) y también al azúcar que añade la industria alimentaria a los productos como helados o refrescos. Por el contrario, no debemos preocuparnos del azúcar intrínseco, que es el que está presente de manera natural en alimentos saludables como la fruta. 

En este artículo te daremos unas claves para moderar tu consumo de azúcares libres en verano, que son los realmente perjudiciales. ¡Toma nota! 

  • Si te apetece un helado después de la playa, tómalo sin remordimientos, ¡estamos en verano! Ahora bien, mejor que sea en tarrina que en cucurucho, pues el barquillo supone un extra de azúcar. 
  • ¿Has quedado a media tarde y vais a tomar cócteles? Mejor escoge un cóctel sin alcohol, que suelen tener menos azúcar. También puedes optar por un refresco sin azúcar, aunque recuerda que el hecho de no contener azúcar no los convierte en saludables. 
  • Ten siempre botellas de agua fría en la nevera. Esto es evidente, pero de este modo evitarás echar mano de un refresco, igualmente refrescante pero muy poco saludable (y lleno de azúcar).
  • Recurre a las aguas de sabores. Una alternativa saludable a los refrescos son las aguas saborizadas. Para prepararlas solo tienes que elegir tu fruta preferida, cortarla en dados o en gajos y meterlas en agua durante 5 o 6 horas.
  • Si vas a comer fuera de casa, ten cuidado con las salsas, pues a veces tienen más azúcar del que pensamos. 
  • Cuidado con las visitas al chiringuito en la playa. Normalmente, en este tipo de locales tendemos a pedirnos platos muy poco sanos, aunque lo cierto es que sí hay platos saludables que puedes tomar en el chiringuito. Si quieres evitar la tentación de picar algo insano, mejor llévate en el capazo un poco de hummus, una ensalada de pasta, un pincho de tortilla o un sándwich vegetal. Recuerda siempre llevar una pieza de fruta para cuando te entre el gusanillo. De este modo, evitarás recurrir a los helados. 
  • Ten siempre táperes con fruta cortada en la nevera. A veces, por pura pereza de cortar y pelar la fruta, acabamos recurriendo a alternativas muy poco saludables, pero si la tienes ya preparada será mucho más probable que la elijamos como primera opción.
  • Apuesta por los helados caseros. No es que sean una opción muy saludable, pero sí un poco más recomendables que los ultraprocesados que podemos comprar en el supermercado. De este modo, podemos controlar las cantidades de azúcar, incluso sustituyéndolo por ingredientes sanos como el plátano.

Continúa leyendo