Controla la tentación en el teletrabajo

Estar en casa con la nevera cerca puede hacer que el picoteo entre horas se haga más frecuente y, como consecuencia, ganemos kilos. La ansiedad por la situación actual y el hecho de haber cambiado de hábitos también influyen. Pero, tranquila, porque ¡se puede controlar!

  • Autora: Sara Menéndez

Un porcentaje muy alto de la sociedad ha experimentado un cambio enorme en su rutina diaria. Madrugar, arreglarse, desayunar rápido, desplazarse al puesto de trabajo y permanecer en él durante 8 horas: esa consecución de actos ya no existe.

En el mejor de los casos, sigue el tiempo de trabajo, pero se elimina el trayecto al lugar y la socialización con otras personas. Por no hablar de las dificultades añadidas de tener niños en casa, lo que obliga a conciliar los cuidados de la familia con las obligaciones laborales, simultáneamente. 

Con semejante panorama, no es raro que la nevera se presente como un alivio. Picotear para engañar al aburrimiento de no ver a otra gente o para calmar la ansiedad que puede provocar la conocida ya como 'nueva realidad' es un recurso frecuente y escoger una pieza de fruta quizás no sea la normal para todo el mundo. Si la comida calórica se suma al descenso de actividad física, lo que sale como resultado son kilos de más. 

Diferentes casos

La dietista nutricionista Sara Jiménez explica que "cada persona es totalmente diferente y exterioriza sus sentimientos (tanto buenos como malos) de una manera u otra. Para reducir la ansiedad, a unas personas les viene bien hacer algo de deporte o dibujar, pero, a otras, lo que les calma es comer. Por lo que he visto en consulta, somos muchos a los que esta situación ha desencadenado situaciones en las que tenemos menos saciedad, más apetito, más ansiedad..." 

También depende de la educación nutricional que tengamos. No es lo mismo que se picotee con embutidos o chocolatinas que con frutos secos. El ejercicio también es una cuestión personal: aunque no nos movamos de casa, podemos compensar esa pérdida de actividad con 10 minutos de ejercicio. "Que el teletrabajo engorde también es cuestión nuestra", sentencia la experta.

“Estamos viviendo una situación que jamás hemos vivido antes. Esto supone un nivel de estrés y de ansiedad enorme. Ya no solo estar confinado pasa factura (física y mentalmente hablando), sino que la situación de preocupación por nosotros o nuestros familiares, las dudas existenciales que podemos tener, etc. tienen consecuencias importantes y, en muchas ocasiones, se ven reflejadas en la comida”, afirma Jiménez.

Un entorno agradable y una rutina

  • Intentar rebajar los niveles de nerviosismo haciendo de tu lugar de trabajo un rincón confortante, en el que puedas llevar a cabo tu labor sin estímulos estresantes a tu alrededor.
  • Dentro de lo posible, instala tu 'despacho' en una parte de la casa en la que entre luz natural. Si no es posible, hazte con una bombilla que dé luz suave, como las de tipo led.
  • Elimina objetos que te distraigan: pósteres, la radio, la televisión o libros de los que echar mano cuando te aburras o agobies.
  • Ponte un horario y cúmplelo. Trabajar desde casa no es sinónimo de hacer horas extra. Haz las horas que te correspondan y deja claro el momento en el que empiezas a estar disponible y el momento en el que te desconectas. El agobio y el estrés son detonantes de los impulsos de atracar la nevera y tirar a la basura todos los esfuerzos.

Modificaciones en el modelo de vida

Algunos de los cambios que trajo el confinamiento sigue vigentes en la 'nueva normalidad. Y aún no se sabe hasta cuándo o si ya no habrá vuelta atrás. El teletrabajo es el que plantea más dudas, porque, durante este tiempo, se ha demostrado que funciona para muchas empresas, que podrían llegar a prescindir de sus oficinas. 

Teniendo eso claro, vale la pena meditar sobre los datos ofrecidos por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que el pasado mes de mayo publicó un comunicado en el que alertaba de que "el picoteo y el sedentarismo asociados al teletrabajo favorecen el desarrollo de la obesidad". También daba los consejos recogidos en este artículo y proporcionados por la experta Sara Jiménez que añade que deben realizarse "4-5 comidas al día, basadas en al dieta mediterránea".

Medidas para evitar el susto en la báscula

Prevenir es mejor que curar. Es la premisa que hay que fijar en la mente en esta situación. Es importante: 

  • Tener picoteo saludable en casa. Por ejemplo, " huevos cocidos. Desde que nos confinaron, siempre los tengo en la nevera listos para consumir. Son un alimento muy nutritivo y saciante que me salva de esos momentos de estrés en el teletrabajo en los que tengo más ansiedad y quiero comer", recomienda Sara Jiménez. 
  • Alejar la tentación. No acumular en la despensa snacks calóricos, bollería industrial, azúcares y harinas refinadas. 
  • Crea un entorno agradable y dispón sobre tu mesa de trabajo alguna pieza de fruta, por si necesitas picar.

Alimentos que deberías tener a mano

Además del truco de los huevos cocidos, la nutricionista recomienda apuntar en la lista de la compra los siguientes productos para tener siempre a mano:

  • Frutos secos: tienen un alto poder saciante y aportan energía. Con un puñado o dos es suficiente (tampoco hay que excederse). 
  • Café o infusiones: no tienen muchas calorías (si no se les añade azúcar u otros edulcorantes) y ayudan a beber más agua. Provocan sensación de saciedad. Las infusiones, sis son relajantes, también ayudan a combatir el nerviosismo. 
  • Fruta: sabe dulce y es saciante. Hae que las ganas de comer se calmen.

Hábitos para teletrabajar de forma saludable

¿Sabías que el teletrabajo puede tener efectos positivos para tu dieta y que puede convertirse en una oportunidad para lograr un estilo de vida sano y saludable? Aprovecha el tiempo en casa para cuidarte con estas recomendaciones de experto.

Parece que el teletrabajo ha llegado para quedarse. Por ello, es importante adquirir nuevos hábitos que contribuya a mejorar tu salud. Es increíble el cambio físico y emocional que se consigue cuando cambias los 4 pilares básicos de llevar una vida saludable: la nutrición, el ejercicio, mantener el estrés a raya y el descanso. 

Es estrés puede llevarte al consumo de procesados, azúcar, grasas o alimentos excesivamente salados, pero ¡cuidado! Estos enganchan y no son la opción más saludable. Aprovecha que estás en casa y que no debes recurrir al táper para apostar por la ingesta de verduras, frutas, hortalizas, proteínas de alta calidad como huevos, lácteos, pescado, carnes magras, legumbres, AOVE... Te sentirás más enérgica.

Tampoco te olvides de beber mucha agua y de moverte. No hace falta correr una maratón: prueba a subir las escaleras en vez de coger el ascensor, acostúmbrate a ir andando a los sitios en lugar de ir en coche o práctica yoga, pilates... Hacer ejercicio tiene muchos beneficios y no solo contribuye a mantener la figura, sino que es perfecto para canalizar el estrés.

Pero además, ¿sabías que comer de forma sana y saludable, lejos de azúcares, grasas e hidratos refinados, también te ayudará a descansar mejor y que tu sueño sea más reparador? "Existen estudios que demuestran que la falta de sueño hace que se eleven nuestros niveles de grelina, la hormona del hambre, y se reduzca el gasto energético, además de promover la retención de grasas", explica Nela Berlanga, farmacéutica y experta en nutrición de KilosOut. Por ello, recomienda dormir siete horas al día y aprovechar los fin de semana para descansar una o dos horas más. Con todo, verás, rápidamente cambios en tu bienestar.

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