¿Cuándo usar un desodorante o un antitranspirante?

¿Sabías que los antiguos egipcios fueron los primeros en aplicarse aromatizantes en las axilas? O que ¿los olores de los alimentos fuertes como el ajo, curry, cebolla, etc. se emiten a través del sudor?

¿Sabías que los antiguos egipcios fueron los primeros en aplicarse aromatizantes en las axilas? O que ¿los olores de los alimentos fuertes como el ajo, curry, cebolla, etc. se emiten a través del sudor?

 

La mayoría de nosotros los usa todos los días, aunque algunas corrientes sobre todo en Hollywood lo están desterrando. Se trata de los desodorantes y antitranspirantes. Estos productos que nos ayudan a controlar la transpiración y el olor corporal, son casi obligatorios sobre todo cuando se acercan las altas temperaturas.

 

Las axilas se encuentran entre las regiones cutáneas con características fisiológicas específicas ya que su valor pH de 6,5 se encuentra por encima del de otras zonas de la piel. En las axilas tenemos alrededor de 50 mil glándulas sudoríparas, la transpiración humana es en gran medida inodora hasta que es fermentada por las bacterias y son los desodorantes los que trabajan combatiendo esta situación. Pero ¿cómo funcionan los desodorantes y antitranspirantes?

 

Los desodorantes actúan sobre la transpiración reduciendo eficazmente el olor corporal. En ellos se utilizan diversos principios activos (antisépticos, perfumes, antitranspirantes) y combinaciones de los mismos. Desde el punto de vista médico, lo que tiene sentido es la combinación de antisépticos y antitranspirantes con un valor pH fisiológico, es decir ácido.

Para aquellas personas que transpiran muchísimo o realizan una gran actividad física, un antitranspirante es lo más útil, en caso contrario, si no eres de esas personas que sufren de sudoración excesiva, el uso del desodorante será suficiente para el día a día.  

 

Además de la eficacia, para un desodorante o antitranspirante es decisiva su tolerancia cutánea. Ello es  especialmente importante en personas con piel sensible (intolerancias a los desodorantes convencionales, alcohólicos o perfumados) o previamente dañada (psoriasis, dermatitis atópica), donde la piel tiende a la formación de eccemas de contacto debido al debilitamiento de su función barrera. Este efecto se refuerza especialmente en caso de componentes, como el alcohol, por ello desde el punto de vista médico hay que evitar los alcoholes y perfumes en los desodorantes.

 

Existen productos en el mercado con una alta tolerabilidad y gran eficacia incluso para las pieles más sensibles. 

Fuente: Eucerin

Mar

Mar Pastor

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