¿Cuánto sol es suficiente?

Lo necesitamos como fuente principal de vitamina D. Pero un exceso puede producir cáncer. ¿En cuánta radiación solar está el equilibrio?

Nos falta vitamina D

Creíamos que era un problema solo de nuestros vecinos europeos del norte, pero resulta que los expertos llevan tiempo alertando de que a los españoles también nos falta vitamina D, directamente relacionada con la exposición solar. Su déficit tiene consecuencias: osteoporosis (es beneficiosa para la absorción del calcio y, por tanto, para la salud de los huesos), raquitismo, debilidad muscular, problemas de salud cardiovascular o enfermedades autoinmunes.

¿Cómo conseguirla?

El hándicap es que hay muy pocos alimentos con vitamina D y los que la contienen (pescados azules sobre todo, sardinas, salmón, caballa y también el aceite de hígado de bacalao) lo hacen en muy poca cantidad, por lo que necesitaríamos hacer una ingesta masiva, por supuesto algo nada saludable. La opción que nos queda es tomar el sol. Entre el 80 y el 90 % de la vitamina D viene de la producción propia del organismo, a partir de la exposición a los rayos ultravioleta, que ayudan a sintetizarla.

Sin embargo, la población también tiene muy asumidos los riesgos de la radiación, que interviene en el desarrollo de eritema solar (enrojecimiento), cáncer y envejecimiento de la piel.

La dosis adecuada

Ahora un grupo de científicos de la Universidad Politécnica de Valencia ha calculado cuánto sol es bueno para la salud, tomando como base un individuo con fototipo III, el usual entre la población española (piel morena clara, a veces se quema y a veces se broncea, y el tono de bronceado que puede adquirir es medio). Según la investigación, publicada en la revista Science of the Total Environment, harían falta entre 7 y 10 minutos en primavera y verano, llevando el 25 % del cuerpo al descubierto (rostro, cuello, brazos y manos) y sin fotoprotector, para ayudar a la síntesis de la vitamina D. En otoño se necesitarían 30 minutos y en invierno 150 minutos (teniendo en cuenta que solo se recibiría la radiación en el rostro, el cuello y las manos).

Ese tiempo (que no tiene que ser continuado, puede ser a lo largo del día) es menor del que provocaría eritema. En España tenemos la suerte de contar con sol habitualmente. Pero nuestro modo de vida nos impide exponernos el tiempo necesario. Las cerca de dos horas que hacen falta en invierno son prácticamente inalcanzables para cualquiera, los edificios cada vez son más altos y pasamos el día en viviendas y oficinas oscuras. “El déficit de vitamina D es algo que depende del tiempo, de la exposición y del fotoprotector, que bloquea la absorción de la vitamina D”, recuerda Mª Antonia Serrano, científica de la UPV y autora principal del trabajo.

La otra radiación

Pero si nos pasamos de largo en los términos recomendados, los rayos solares, especialmente los de tipo B (UVB) y A (UVA), pueden causar cáncer de piel (penetran dañando las células y alterando su crecimiento y apariencia). Hay que evitar tomar el sol entre las 10 y las 16 h, protegerse con sombreros o gorros de ala ancha, usar gafas de sol homologadas, ropa adecuada, llevar sombrilla, ponerse fotoprotector (SFP 50) media hora antes de exponerse al sol y reaplicar cada dos horas o después del baño.

“En la sombra baja la radiación solar pero también depende de si hay cerca un área que refleje los rayos, como puede ser la nieve, una piscina, una pared o mesa blanca, arena clara, ya que estas superficies rebotan los rayos solares y a pesar de estar a cubierto hay que protegerse del sol igualmente”, advierte la doctora Laura Vidal, oncóloga y responsable científica de la Asociación Helping Cáncer.

Evitar el cáncer

Pero la única vía para evitar un melanoma es no exponerse al sol. El fotoprotector ayuda a disminuir el riesgo, pero el bronceado en sí no protege en absoluto. “Es falsa la afirmación de que la piel no se quema en el agua o en los días nublados; o que el sol no afecta si se toma de manera intermitente”, indica la doctora Vidal.

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