Cuidar el agua para cuidar la vida

El agua es vida: cuidarla es proteger nuestro futuro

La falta de agua es un problema muy grave. Actualmente hay al menos 498 millones de personas en el mundo que viven sin acceso a agua potable, lo que significa no solo que no tienen agua suficiente para beber, sino que tampoco pueden mantener una higiene adecuada que aleje a las enfermedades, ni cultivar o criar animales para cubrir sus necesidades básicas de alimentación.

Cuidar el agua para cuidar la vida
Foto: Istock

Cada 22 de marzo se celebra el Día Mundial del Agua, y este año Naciones Unidas quiere llamar la atención sobre las aguas subterráneas: aguas dulces en su mayoría (y por tanto, aptas para el consumo humano) que nutren manantiales, ríos, lagos y humedales.

La mayoría de las zonas más áridas del mundo dependen de ellas como única fuente para el consumo, saneamiento y actividades económicas, por tanto, debemos protegerlas desde todos los frentes y desde todos los lugares, ya que su sobreexplotación puede causar el agotamiento total de este recurso.

El agua no es un recurso infinito, y cuidarla es fundamental para seguir disponiendo de ella el día de mañana. ¿Qué podemos hacer nosotros, desde nuestras casas, donde cómodamente accionamos un grifo y sale el preciado líquido, frío o caliente, para contribuir a ello? Mucho, en realidad. Nunca está de más recordar estos sencillos consejos que podemos poner en práctica desde hoy mismo:

Cerrar los grifos

Desperdiciamos decenas de litros mientras fregamos los platos, nos lavamos los dientes o nos enjabonamos en la ducha. Basta con pensar que, si no es estrictamente necesario en cada momento tener el grifo abierto, es mejor cerrarlo.

¿Ducha mejor que baño?

Aunque depende del tiempo empleado y el caudal del agua, en general una ducha de unos diez minutos puede consumir alrededor de 200 litros, ¡muy parecido a la capacidad de una bañera estándar! Lo ideal es realizar duchas cortas, de tres a cinco minutos (podemos utilizar un reloj para controlarlo) y cerrar el grifo mientras nos enjabonamos.

Aprovechar y reutilizar

El agua que extrae nuestra secadora o la que desperdiciamos mientras esperamos a que salga caliente del grifo podemos recogerla y aprovecharla para fregar el suelo. También la que utilizamos para lavar la fruta (recuerda, mejor en un cuenco que bajo el grifo), por ejemplo, es ideal para regar las plantas.

El inodoro

Según la Fundación Aquae, el mayor consumo de agua en nuestras casas es el WC. Si bien los últimos modelos han reducido a la mitad el consumo de 12 litros por descarga, o incluso menos, aún hay algunas cosas que podemos hacer. Casi todos los inodoros de hoy día disponen de sistemas de doble descarga: enseñemos a nuestros hijos a utilizar la cisterna correctamente. Y recuerda: nunca debemos considerarlo una papelera, ni echar en él toallitas húmedas o bastoncillos.

Lavadoras y lavavajillas llenos

Aunque tengan programas adaptables o de media carga, los electrodomésticos utilizan un mínimo de caudal (y también de energía) para su funcionamiento. Aprovecharlo al máximo utilizando la carga completa es siempre mucho más eficiente. No olvidemos que un lavado a mano, en general, suele consumir más agua que estos electrodomésticos.

Consumir agua de forma responsable

Si bebes agua embotellada, elige marcas sostenibles que apuestan por materiales reciclados que protegen el medio ambiente, y a ser posible marcas solidarias como AUARA, que con sus beneficios contribuyen a llevar agua potable a quienes carecen de ella.

Consejos para gastar menos agua
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Un vaso para todo el día

Los más pequeños aprenderán el valor del agua si les acostumbramos a tener un vaso para beber a lo largo del día (no hace falta lavarlo cada vez ni tirar el agua que no han bebido, ya que servirá para la siguiente ocasión). Igual para los mayores.

Averías fuera

Revisar y arreglar fugas o goteos lo más rápido posible puede ahorrar muchos litros a lo largo de una semana. Si podemos, también es una buena idea incorporar aireadores de agua o difusores en los grifos: tendremos la misma sensación de caudal con la mitad de agua.

Regar con cabeza

Además de aprovechar agua de cocinar o lavar fruta para regar macetas, en superficies más grandes como jardines es conveniente regar por la mañana o por la noche, evitando las horas de mayor evaporación del agua.

Además de los ahorros en el ámbito personal, hay un gran impacto positivo en los cambios dentro de la industria y la agricultura. Ahí es donde se emplean enormes cantidades de agua y donde pequeñas mejoras tienen un impacto gigantesco.

Aprendamos a valorar el agua como se merece. Porque todos, al final, estaremos en riesgo si el problema de la falta de agua sigue avanzando. Ya estamos viendo fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes, el avance de los desiertos e incluso el deshielo de los glaciares.

El futuro sin agua no existe, y en nuestra mano está entenderlo cuanto antes para asegurar la supervivencia de la vida y del planeta.

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