Cuídate de Forma Natural con las Abejas

La apiterapia mejora nuestra salud y, además, nos rejuvenece. Así lo corroboran diferentes estudios. Por eso, te enseñamos cómo pueden ayudarte los productos de la colmena.

Las abejas convierten las flores en miel, obtenemos de ellas propóleo, jalea real, etc. Casi podría decirse que las abejas trabajan para nosotros, porque sin saberlo protegen nuestra salud. Hablamos de la apiterapia, “que tiene por delante un vasto campo de investigación, con el objeto de dar solución al gran número de problemas ocasionados por las enfermedades, sin olvidarnos de que permitiría eliminar los efectos secundarios, a veces muy graves, de los medicamentos químicos”, explica el apiterapeuta Pedro Pérez Gómez, de la Asociación Española de Apiterapia (AEA; apiterapiavalencia.com y cuidandote.com).

MIEL, gran cicatrizante.
Producida por las abejas a partir del néctar de las plantas, sus azúcares son mucho más beneficiosos que el azúcar blanco. “Es un hidrato de carbono (glucosa y fructosa) de rápida absorción, que proporciona energía al cerebro y al hígado, así como nutrientes y minerales al torrente sanguíneo”, explica el apiterapeuta y naturópata Miguel Abad, de AEA. A esto se debe, precisamente, que sea tan popular entre los deportistas para reponerse de un esfuerzo intenso, y entre los diabéticos, en caso de hipoglucemia (15 g de miel actúan tan rápido como una inyección de glucosa). Pero si la miel es el producto de la colmena más utilizado en la medicina, se debe a su efecto analgésico (sobre todo contra la tos y el dolor de garganta), su acción antimicrobiana frente a gérmenes ultrarresistentes y, lo más importante, por sus propiedades cicatrizantes: disminuye el tiempo de curación en un 20 %. “Podemos usarla como cataplasma en quemaduras, heridas, incluso como crema rejuvecenecedora”, agrega Miguel Abad.
¿Cómo utilizarla? La elección de la miel es crucial, siempre hay que buscarla fresca y en un frasco que la proteja de la luz e indique claramente su origen.
Puedes usarla como un apósito sobre una herida o quemadura; dejar que se derrita en la boca para paliar el dolor de garganta; tomarla en infusión para tratar infecciones respiratorias, o bien combinarla con esencias naturales. En este caso, hay que agregar 1 o 2 gotas de aceite por 50 g de miel y, en función del problema, usar una u otra esencia: limón, contra el dolor de pecho; romero, tomillo o hinojo, para aliviar los gases; pino y eucalipto, para la tos y el resfriado, etc.

POLEN, para estar joven y mantenerse en plena forma.
Las abejas llevan a la colmena el polen de las flores como pequeñas bolas pegadas en sus patas y lo usan para nutrir a las jóvenes obreras. “El polen es la esencia viva de la flor, con un alto valor nutritivo y lleno de vitalidad”, dice Miguel Abad. Gracias a sus nutrientes esenciales (aporta 22 aminoácidos esenciales; minerales como calcio, fósforo, hierro, zinc, potasio, selenio...; vitaminas del grupo B y C -es antioxidante y protege el sistema nervioso-), resulta un complemento ideal para recargarse de energía en periodos de crecimiento, embarazo o estados carenciales. Además, regula el sistema digestivo (el estreñimiento y la diarrea), reduce la fatiga, el estrés y el exceso de colesterol y estimula las defensas.
¿Cómo lo consigue? Por dos de sus antioxidantes, la luteína y la zeaxantina, que además lo convierten en uno de los mejores tratamientos preventivos contra la degeneración macular ligada a la edad, siempre que se use de forma continuada.
¿Cómo utilizarlo? El polen es generalmente seco y se vende en polvo, cápsulas o gránulos. Pero también hay polen fresco, congelado después de la cosecha, que conserva mejor sus activos. “Debe diluirse en agua un mínimo de media hora o dejarlo toda la noche; por otra parte, si se toma con la miel puede prevenir muchas carencias y patologías futuras”, dice Miguel Abad.
? Como tratamiento preventivo, se recomienda consumir 20 gramos al día con  miel durante 6 semanas, dos veces al año.
? Para cuidar la visión, hay que tomar diariamente 30 g de polen de jara (en herbolarios) mezclado con un poco de miel, por la mañana, al desayunar (evita combinarlo con lácteos o con té muy caliente: contrarrestan sus virtudes).

PROPÓLEO, antibiótico natural.
Muy de moda, es una especie de pegamento elaborado por las abejas a partir de resinas. Ellas lo usan para aislar y desinfectar la colmena, ya que contiene muchos agentes antimicrobianos. “Propóleo significa en ‘pro de la polis’, es decir, de la ciudad; es un antibiótico de amplio espectro, anticancerígeno de primer orden, anestésico, regenerante, antiinflamatorio y con fracciones activas sólo superadas por su compañero el veneno o apitoxina”, explica Abad.
¿En qué puede ayudarte? Frente a infecciones respiratorias, digestivas, de la piel, de la boca o por hongos como Candida albicans (responsable de muchas infecciones vaginales). También tiene una acción antiviral, especialmente contra el virus de la gripe y el herpes.
¿Contra el cáncer? “Su respuesta ha sido ampliamente estudiada: no sólo reduce los efectos secundarios de la quimioterapia y la radiación, sino que potencia sus efectos beneficiosos y favorece la destrucción de las células tumorales”, explican en la web de AEA.
¿Cómo utilizarlo? Debe ser lo más natural y puro posible. “Puede usarse en spray (para la garganta), en jarabe y en gotas diluidas en agua o en zumo (diferentes afecciones), también directamente... (para valientes)”, dice Abad. Además, se encuentra en caramelos y gominolas, y en jabones, dentífricos y cremas si hablamos de productos higiénicos.

JALEA REAL, un tónico con múltiples propiedades.
Rica en aminoácidos, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales, “es la sustancia más nutritiva de la colmena, la que hace que la reina viva 5 años y sus obreras entre 45 y 60 días”, sostiene Abad. Y agrega: “Tiene activos regenerantes capaces incluso de activar las células madre de la médula o mejorar la osteoporosis o la menopausia (tiene acción estrogénica), entre otras cosas”. Además, baja la tensión arterial y es antibacteriana.
¿Cómo utilizarla? Se vende generalmente fresca o congelada en paquetes de 10 a 50 g, pero también en cápsulas o en polvo. Hay que asegurarse de su pureza.
? Como método preventivo, deben tomarse de 300 mg a 1 g diarios, durante
4 o 6 semanas seguidas.

VENENO, antiinflamatorio.
Conocido también como apitoxina, “es 80 veces más potente que el opio y la morfina como calmante del dolor”, dice Abad. Tradicionalmente se usaba para aliviar el dolor de la artritis reumática por sus efectos aintiinflamatorios, pero “además, es el antibiótico más poderoso de la naturaleza, anticancerígeno, antivírico, activador de las defensas...; mejora la circulación, el funcionamiento del cerebro, del hígado y del impulso eléctrico del sistema nervioso; una de sus sustancias, la fosfalipasa A2, es capaz de regenerar tejido dañado, y la fracción Cardioped regula las disfunciones del miocardio”, añade.
¿Cómo utilizarlo? Se aplica de varias formas: picadura directa (la abeja escoge el sitio, ya que desprende energía alterada y ellas son termográficas); indirecta (la abeja pica en una gasa y el aguijón se aplica en varios puntos); micropicadura por malla (la abeja pica a través de mallas en puntos de acupuntura). Debe hacerse bajo supervisión terapéutica. “No suele dar reacción alérgica. La dosis necesaria depende de la enfermedad y el estado de su desarrollo (1-40)”, puntualiza Pedro Pérez Gómez.
LA OPINIÓN DEL EXPERTO:
Miguel Abad Marco, apiterapeuta y naturópata (asociación española de apiterapia, Aea).
“Con más de cien millones de años de antigüedad, el código genético de la abeja está completo. Desde entonces, ayudan a la humanidad: nos dan miel para alimentarnos, curarnos..., polen para mineralizar y depurar el organismo, larvas de zánganos para tener un rendimiento excelente a nivel nervioso, sexual e intelectual; y su veneno es una compleja mezcla de fracciones bioquímicas que funciona como un potente aliado contra muchas patologías y disfunciones del siglo XXI. En manos expertas, puede salvar del sufrimiento y la vejez”.

TIPOS DE MIEL: uno para cada problema.
-Mil flores: antimicrobiana y antiséptica, es perfecta para prevenir catarros.
-Azahar: por su efecto sedante, ayuda frente a estrés, insomnio y ansiedad.
-Brezo: rica en hierro, tiene también propiedades sedantes y diuréticas.
-Lavanda: alivia la pesadez de estómago y las afeccio-nes bronquiales.
-Eucalipto: protege las vías respiratorias y el tracto urinario (es desinfectante).
-Romero: tonificante y estimulante, frena el cansancio físico. Se recomienda en casos de nerviosismo, asma y tos.

Por: Carmen Sabalete.

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