¿De bajón? Así dejarás de estar decaída

Quizá creas que no hay motivos que justifiquen ese estado de ánimo. Pero sí que los hay, y además te darán la pista para que elijas el mejor tratamiento.

Tristeza ocasional, falta de energía, pereza, debilidad... Tras este conjunto de síntomas puede esconderse mucho estrés, algún que otro disgusto, sedentarismo e, incluso, una infección. Pero, en cualquier caso, este bajo tono vital puede combatirse... si sabes buscar sus causas, que pueden ser las siguientes:

 

Anemia. “Se produce al bajar los niveles de hemoglobina, la proteína que transporta el oxígeno en la sangre. En las mujeres, y debido a la menstruación, también puede deberse a una carencia de hierro, un mineral indispensable para la formación de hemoglobina, cuya dosis recomendada es difícil de alcanzar a través de la alimentación diaria”, explica el doctor Javier Cotelo, especialista en Medicina del Trabajo. La anemia nos hace sentir, sobre todo, débiles, y basta un pequeño esfuerzo para quedarnos sin aliento. Este síntoma suele ir acompañado de otros como piel pálida y una caída excesiva del cabello. Cómo recuperar la energía: ante todo, acudiendo al médico para que evalúe la necesidad de hacer un análisis de sangre. “Si los resultados confirman la anemia por déficit de hierro, hay que recurrir a un suplemento de este mineral y complementarlo con otro de vitamina C” señala el experto.

 

Falta de vitaminas y minerales. La fatiga, acompañada de debilidad en brazos y piernas, y de calambres, es un síntoma característico de déficit de magnesio. La falta de ánimo también puede deberse a la carencia de otros minerales como el calcio, o de vitaminas como la C, que estimula las defensas, o la B6, fundamental para el buen funcionamiento del sistema nervioso. Cómo recuperar la energía: una de las principales causas de los déficits de vitaminas y minerales es no respetar la recomendación de consumir cinco raciones de verduras y frutas al día, así que esta sería la estrategia para paliar buena parte de las deficiencias nutricionales.

Un disgusto o una situación estresante. Quedarse en paro, un divorcio, la muerte de un familiar... son situaciones que pueden saldarse con una pérdida de energía y un ánimo bajo. La razón es que, mientras se está viviendo el evento estresante, el organismo produce más cortisol, la hormona responsable del estado de alerta que nos permite reaccionar ante las presiones externas, pero cuando, pasada la situación de estrés, los niveles de esta hormona vuelven a la normalidad, este descenso puede traducirse en un bajón anímico.Cómo recuperar la energía: todas las actividades que propicien la relajación y reduzcan el estrés pueden aliviar esta sensación. La actitud mental es también muy importante, tal y como se desprende de una reciente investigación llevada a cabo por psicólogos del Instituto de Tecnología de Georgia, en EEUU. Para estos expertos, la clave para superar este tipo de situaciones está en obligarse a desarrollar rutinas, buscar respaldo y mantener bajo control los pensamientos negativos del tipo ‘no puedo hacerlo’ o ‘no tengo posibilidades’.

 

Falta de ejercicio. La práctica regular de ejercicio físico favorece la producción de beta-endorfinas, unos neurotransmisores cerebrales directamente relacionados con un estado de ánimo óptimo; en las personas sedentarias, la presencia de estas sustancias es menor, lo que puede producir sensación de decaimiento. Cómo recuperar la energía: haciendo ejercicio regularmente (lo ideal es 30 min, 5 días a la semana). Aunque cualquier actividad ayuda a mejorar el ánimo, el ejercicio aeróbico (correr, caminar, nadar) es el mejor.

 

Enfermedades virales. “La mononucleosis infecciosa, la gripe y la hepatitis, entre otras, producen como uno de sus síntomas principales un cansancio desproporcionado que no se explica por el ritmo de vida que se lleva”, señala el doctor Cotelo. Cómo recuperar la energía: “Descansando más de lo habitual para no fatigar al organismo y dejar que éste emplee sus energías en luchar contra la infección. Además, es importante alimentarse bien aunque no se tenga apetito, y beber abundantes líquidos”.

 

Tres estrategias antibajón:

1. Desayunar siempre. Un desayuno potente aporta la energía suficiente para poder soportar el ritmo de las tareas diarias.

 

2. Consumir alimentos ricos en triptófano. La ingesta habitual de productos que contienen este aminoácido, como plátanos, chocolate y cereales integrales, hace que aumenten los niveles de serotonina, un neurotransmisor implicado en el estado de ánimo.

 

3. Tomar complementos con extracto de azafrán. En un estudio de la Universidad de Ciencias Médicas de Teherán (Irán), se ha constatado la eficacia del azafrán en el alivio de síntomas como las alteraciones del ánimo, los cambios de humor o la falta de motivación para realizar actividades cotidianas. En las dosis adecuadas, el principio activo de esta planta ayuda a combatir el decaimiento y mejora el optimismo.

 

Por Carla Nieto

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