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Deja de fumar y no ganes peso

Cortar con el tabaco es una idea beneficiosa para la salud, no cabe ninguna duda. Sin embargo, algunos factores pueden obstaculizar la decisión. Y uno de ellos es el probable aumento de peso. Con una dieta adecuada, no tendría que ser un gran problema, así que ya no sirve de excusa, ¡da el paso!

Según los datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 8 millones de personas fallecen en el mundo al año a causa del tabaco y, de hecho, está considerado como una epidemia. Su relación con diferentes tipos de cáncer –entre los que destaca el de pulmón, pero también con los de laringe, orofaringe, vejiga, boca, esófago o hígado– está demostrada, como señala la Asociación Española Contra el Cáncer.

Además, también afecta al sistema respiratorio y al cardiovascular. Y sin perder de vista la actualidad, porque los fumadores tienen más riesgo de morir si se infectan de COVID-19, según últimos estudios. La lista de peligros que supone consumir dicho producto podría seguir (por no hablar de otros inconvenientes como los dientes amarillos, el olor en la ropa o el mal aliento), pero sería reiterar la misma idea: fumar es malo y puede matar.

Tratándose de un concepto tan fácil de entender, ¿por qué sigue habiendo personas que fuman? La respuesta que daría cualquier persona enganchada a la nicotina también sería lógica: porque no es tan fácil dejarlo.

Síndrome de abstinencia

Antes de juzgar a las personas que fuman, hay que recordar que el tabaco es una droga blanda. Y, como ocurre con todas las drogas, desengancharse comporta sufrir el síndrome de abstinencia, especialmente, si se llevan muchos años de adicción. Los síntomas más comunes son:

  • Ansiedad
  • Nerviosismo
  • Irritabilidad
  • Ira
  • Depresión
  • Aumento de peso (3 o 4 kilos en el primer mes)

Hay fumadores que prefieren dejarlo de golpe y sin la ayuda externa de los parches de nicotina o los tratamientos médicos. Otros optan por prácticas como la meditación o el deporte y hay también quienes recurren a alternativas como la acupuntura o la hipnosis. En cualquier caso, abandonar el hábito del todo lleva su tiempo y supone un ejercicio intenso de fuerza de voluntad.

Ganas en salud y en kilos

Las ventajas de dejar el tabaco en el apartado de la salud son más que numerosas. Pero la posibilidad de engordar al dejarlo puede ser un impedimiento clave. Aunque parezca un problema menor al lado de la depresión o la ansiedad, para muchas personas es de vital importancia. Para superar esta traba, es importante comprender por qué sucede y qué se puede hacer.

La doctora Amil López, perteneciente a la red de Doctoralia (www.doctoralia.es), responde a estas cuestiones.

¿Por qué se gana kilos al dejar de fumar? La nicotina, presente en el tabaco, contribuye a quemar un 11 % del gasto energético total, así que, cuando se deja de fumar, aunque se coma lo mismo que antes, se engorda siempre. Si a esto se le une la ansiedad que provoca dejar de fumar, parece inevitable ganar esos 3 o 4 kilos.

El esfuerzo es imprescindible, porque se tendrá mucho apetito y gran apetencia por los alimentos azucarados, que calman la ansiedad.

¿Es recomendable ponerse a dieta antes de desengancharse del tabaco? Es conveniente revisar y mejorar los hábitos alimentarios antes de enfrentarse al reto de dejar de fumar, para tener bajo control el apetito y establecer la rutina de 5 comidas hormonalmente equilibradas para alcanzar y mantener un peso saludable.

Si dejar de fumar genera el nerviosismo y la ansiedad que lleva a comer más. ¿Qué se puede hacer para evitarlo? No tomar excitantes: té, café, bebidas de cola, especias y alcohol, que aumentan el estrés y la  ansiedad. También, realizar algún ejercicio suave para liberar la tensión acumulada, respirando profundamente  para oxigenar los pulmones a fondo, así como mantener las manos ocupadas, para olvidar el hábito de tener el cigarrillo entre los dedos.

¿Hay algunos alimentos que ayuden a dejar el tabaco sin engordar? Aumenta la ingesta de alimentos ricos en vitamina C: kiwi, naranja, limón, tomate, pimiento crudo, perejil… El hábito de fumar consume grandes dosis de vitamina C, por tanto, es normal tener las reservas muy bajas.

¿Qué productos hay que evitar? Los alimentos muy dulces o con alto contenido en grasas saturadas y trans. Al tener disminuida la capacidad metabólica, las calorías que no se gastan se almacenarán alrededor de la cintura, en el vientre y las caderas. También es importante evitar el alcohol, porque aporta calorías vacías y, además, se asocia a reuniones sociales, donde puedes sentir más tentación de fumar.

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