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Desayunos con yogur: ideas para ir variando

Ofrece numerosas alternativas saludables por lo que no solo es un ingrediente con el que preparar magdalenas y bizcochos caseros esponjosos.

Pexels
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El yogur, a poder ser natural o griego antes que de sabores, es uno de los mejores aliados de la alimentación saludable porque se adapta de maravilla a los desayunos, una de las comidas donde más se abusa del azúcar, las calorías y los productos ultraprocesados en general. 

Su facilidad para combinar con frutas, semillas y frutos secos de todo tipo es asombrosa; es difícil dar con una mezcla que no funcione. Pero es que como vamos a demostrarte a continuación con una serie de ejemplos, sus posibilidades van mucho más allá de lo que te imaginas.

Es más, incluso puedes hacer con él bizcochos y magdalenas riquísimas, pero estos dos ejemplos los hemos obviado porque hemos preferido centrarnos en ideas 100% saludables, y estas seis que te mostramos a continuación lo son. Todas ellas muy variadas entre sí.

Granola casera con yogurt y frutas

Mezclar el yogur en un bol con fruta de temporada y algún ingrediente que le añada crujiente y complete nutricionalmente el plato es un básico. Ideas hay muchas. Puedes añadir semillas o frutos secos al gusto (un puñado pequeño), cereales integrales no procesados o una granola casera, como en este caso nos recomiendan desde el perfil de Instagram @comidasaludable, que nos regala una receta casera para preparar granola incluyendo almendras, miel, nueces, avena, coco rallado (opcional) y arándanos o cualquier otra fruta seca al gusto.

Tortitas de yogur y plátano

Pocos saben que con yogur se pueden preparar también tortitas saludables adictivas. Incluyen plátano, que les aporta un dulzor natural y puedes hacerlas sin huevo, aptas para bebés a partir de los seis meses, o con huevo. Hay diferentes recetas, una de ellas es esta versión de la nutricionista Paula Torrent, que incluye también harina de avena y dos claras de huevo además de medio plátano y medio yogur natural.

Vasito de yogur con pera especiada

Si eres muy dulzón y no puedes resistirte de vez en cuando a los yogures con mermelada, te recomendamos que la prepares en casa y así controles lo máximo posible la cantidad de azúcar. Añade tu mermelada de arándanos y una pizca de crema de cacahuete -que no es lo mismo que mantequilla de cacahuete- a un yogur natural con una idea genial que nos da A year of breakfast: fruta especiada a base de cardamomo, jengibre y canela. Lo hace con pera pero puedes aprovechar este truco con cualquier otra variedad.

Crema de yogur, plátano y nueces

La famosa instagramer Delicious Martha propone una idea perfecta para mezclar yogur, fruta y frutos secos de otra manera: todo junto. Bate un yogur griego -que sea consistente y cremoso el que utilices-, con un plátano y un puñado de nueces pecanas y bátelo todo junto hasta obtener una crema densa que parece un yogur de nuevo en sí mismo. Puedes utilizar esta base para mezclarla con otros ingredientes al gusto o bien comértela así.

Yogur helado

En verano, o en invierno si eres heladero todo el año, sienta fenomenal un desayuno frío a base de yogur como esta opción de smoothie helado con yogur que encontramos que tras descubrir en Instagram probamos en casa de forma muy satisfactoria. Mezcla un puñado de fresas o frambuesas congeladas, plátano congelado, medio yogur griego (aproximadamente), un poquito de hielo si hace falta para la textura y, opcional, una pizca de miel, y bátelo todo para conseguir un batido ideal para desayunos y meriendas de verano.

Porridge frío que yogur

El famoso porridge de avena, que son unas gachas de este cereal que se puede hacer con bebida vegetal o leche, tiene su versión fría y en ella es clave el yogur. Un ejemplo es esta receta de Miri Pérez-Cabrero que incluye también semillas, leche de almendras, canela, vainilla en polvo, almendras y anacardos. Es clave hidratar bien la avena. Muy nutritiva, rica y original.

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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