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Descubre lo que la crononutrición puede hacer por ti

El conocimiento sobre la crononutrición te puede ayudar a saber a qué hora tienes que tomar los alimentos para tener el efecto más deseado, no engordar o aprovechar al máximo las vitaminas y nutrientes.

  • Por Laura Valdecasa

La crononutrición es un concepto novedoso que, básicamente, se ha abierto por el grupo de investigación de Marta Garaulet, catedrática de Fisiología en la Universidad de Murcia y directora de Investigación de Centros de Nutrición Garaulet, para comprobar que los efectos que tiene una alimentación sobre el gasto energético o sobre la asimilación de nutrientes son diferentes según la hora a la que se ingieran. La propia Marta nos explica que la crononutrición viene a decir que la alimentación tiene unas horas determinadas y que esas horas influyen en nuestra fisiología.

El reloj de nuestro cerebro

Localizado en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo del cerebro, tenemos un reloj central. Si comemos a una hora que está de acuerdo con nuestro reloj central, el efecto es positivo. Pero, si tenemos desacoplamientos entre la hora que comemos con la que nuestro cuerpo está preparado para que comamos, entonces hay un problema. Por ejemplo, si comes a las 3, todos tus órganos y tejidos de la digestión se van preparando: páncreas, hígado, intestino… para que, cuando comas, todas las enzimas necesarias estén a punto.

Este reloj se adelanta a cuándo tú vas a comer, porque ya predice que tú vas a comer a esa hora. Pero si comes a las 8 de la tarde, ninguna de estas enzimas está preparada y tus órganos están desincronizados.

¿A qué hora conviene comer?

En general, comer tarde no interesa, sobre todo, porque tu organismo está hecho para comer de día. Cuanto más te encuentres comiendo en la noche, más entras a la biología nocturna. A la melatonina, la hormona de noche, no le viene bien que estés comiendo de noche. Se producen alteraciones en la insulina, que es la hormona de todos los nutrientes, básicamente, el azúcar de tus células. Es decir, todos los humanos por ser diurnos, estamos hechos para estar activos por el día, comer durante el día y dormir por la noche.

Otra cosa es que hay personas que nacen con un cronotipo más vespertino (nocturno), porque eso tiene un punto genético. A la gente que es cronotipo nocturno todo se les retrasa, porque los genes empiezan a activar el reloj más tarde y por la noche duran hasta más tarde despiertos. Están desacoplados con la sociedad en que vivimos y pueden tener más problemas de salud de base. Un ayuno nocturno (no comer por la noche) sirve para que el páncreas descanse y se recuperen sus células.

Primero por las células beta y, segundo, porque hay enzimas, las llamadas lipasas (sensibles a las hormonas), que sirven para movilizar grasa por la noche del tejido adiposo. Esa movilización de grasa ayuda a controlar el peso, pero, si comes tarde, esta enzima no se activa, porque considera que no le hace falta, pues ya hay energía que has comido.

Los alimentos y sus horarios

Nuestro tejido adiposo tolera mejor los alimentos ricos en carbohidratos a media mañana (sobre las 12 o así). Por la noche, es recomendable no tomar mucho dulce, ni tampoco solo fruta, porque el índice glucémico de la fruta es alto y el azúcar entra rápido Esto no conviene, porque tenemos peor respuesta a los carbohidratos.

Si te gusta tomar fruta por la noche, hazlo después de un plato suave, como una sopa o una tortilla francesa. La velocidad con la que entra el azúcar a sangre es menor, dado que hay proteínas y grasa. La cronodisrupción se produce cuanto tu reloj central sabe que es de día, pero sigues en la cama, ni te levantas ni comes. Todo eso genera aplanamiento de ritmo y tiene efectos sobre la obesidad, la depresión y el ritmo cardíaco.

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