¡Desintoxica tu Hígado!

Es el órgano más voluminoso y el filtro de nuestro cuerpo pues su función principal es eliminar toxinas. Y es que, además de participar en la digestión (por la bilis que produce), metaboliza y almacena nutrientes esenciales para la vida y se encarga de mantener la sangre limpia, ayudando al organismo a eliminar sustancias tóxicas.
Esto supone una gran carga para el hígado en el día a día y aún más cuando nos excedemos en el consumo de alcohol, grasas o azúcares. La sobrecarga hace que el hígado se ocupe más de las funciones desintoxicantes dejando de lado otras fundamentales, como, por ejemplo, el control del colesterol. Para aliviar su carga, incluye en tu dieta cereales integrales ricos en vitaminas del grupo B y en hidratos de carbono complejos, toma frutas y verduras crudas o poco cocidas y aumenta la ingesta de ensaladas, depurativas y descongestionantes. Y opta por las carnes magras y de aves cocinadas a la plancha, ligeramente cocidas o al vapor.
Aceite de oliva. Con moderación.
El aceite de oliva virgen y en crudo es terapéutico para el hígado, tomado con moderación. Ayuda al cuerpo al proporcionarle una base de lípidos que contribuyen a neutralizar las toxinas dañinas, disminuyendo la sobrecarga hepática. Sihemos castigado mucho el hígado sería buena idea tomar cucharadas de aciete de oliva y zumos de frutas, por la tarde y por la noche antes de dormir (pues al dormir el aceite actúa en el hígado y la vesícula biliar).
Alcachofas. Contienen cinarina
Este elemento facilita la eliminación de sustancias nocivas y contribuye a aumentar la producción de bilis. Son tus aliadas contra las digestiones pesadas y la halitosis que acompaña al mal funcionamiento hepático.
Manzanas. Fuente de peptina.
Ésta facilita el vaciado de la bilis y posee los componentes químicos necesarios para que el organismo se depure.  Otras frutas  beneficiosas para el hígado: fresas, naranjas, uvas y nísperos.
Espárragos. Ricos en glutatión.
Es un potente antioxidante intracelular, capaz de neutralizar las sustancias que resultan dañinas para el hígado. Está presente también en aguacates, nueces, vegetales verdes, rojos y amarillos (todos frescos), carne roja y pollo.
Pomelo. Para producir bilis..
Además, de ayudar a disminuir el apetito, tanto el pomelo como el zumo de limón se utilizan para producir más bilis en el hígado. El pomelo contiene un alto contenido de vitamina C y antioxidantes que incrementan los procesos naturales de limpieza del hígado. Un vaso pequeño de su jugo recién exprimido ayudará a impulsar la producción de enzimas desintoxicantes del hígado que ayudan a eliminar toxinas.
Ajo. El activador.
Sólo una pequeña cantidad de este bulbo blanco picante tiene la capacidad de activar las enzimas del hígado que ayudan al cuerpo a eliminar las toxinas. El ajo también contiene altas cantidades de alicina y selenio, dos compuestos naturales que ayudan en la limpieza del hígado.
Infusiones. Sientan tan bien...
Algunas plantas medicinales, tomadas así, son muy depurativas. Y es que, aunque todos sabemos que para ayudar a depurar el organismo es necesario beber cada día 8 vasos de agua, ¿cuántos lo hacemos? Si sustituimos alguno de ellos por una infusión, tal vez nos resulte una tarea más fácil.
El diente de león es un gran estimulante de la función hepática; el boldo protege la vesícula biliar; la manzanilla facilita las digestiones y el cardo mariano contiene silimarina, una sustancia capaz de regenerar las células hepáticas dañadas por sustancias tóxicas.

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