Dieta nórdica, ¿en qué se diferencia de la mediterránea?

Claves para entender esta forma de alimentación que guarda muchas similitudes con nuestros hábitos nutricionales.

La dieta nórdica es un concepto generalizado, como el de dieta mediterránea, para referirse a los hábitos de alimentación de los países escandinavos.

Pero la dieta nórdica también es un proyecto concreto en el que trabajaron conjuntamente científicos nutricionales de la universidad de Copenhague y uno de los fundadores de Noma, el restaurante galardonado con 3 estrellas Michelín que ha sido elegido mejor restaurante del mundo en más de una ocasión. 

Este nueva dieta nórdica incluye elementos y tradiciones culinarias de los países escandinavos pero está actualizada a los tiempos que corren: Y es que hay factores que han influenciado mucho a la alimentación, tales como la sostenibilidad o los avances científicos que aconsejan comer mucha mayor proporción de frutas y verduras que de carne. Con la cultura del pasado comparte además el gusto por volver a las comidas relajadas, a tomarse su tiempo en torno a la mesa, tal y como tenemos el gusto -nunca lo hemos perdido- en España-.

En qué consiste

De todos los rasgos que describen a esta dieta de origen escandinavo, hay 10 que destacan por encima del resto: ingerir más frutas y verduras a diario; priorizar el consumo de cereales integrales; aumentar la proporción de pescado en comparación con la carne; reducir a sí mismo el consumo de carne en general; buscar comida en paisajes salvajes y del entorno (producto local); utilizar siempre que sea posible productos orgánicos y sostenibles: evitar los aditivos alimentarios; dar mayor protagonismo al producto de temporada (de nuevo, insiste en el producto local); y producir menos desperdicio. 

Si las repasas, todas ellas son cuestiones que comparte con la dieta mediterránea y con lo que los expertos nutricionales de nuestro país recomiendan como hábitos alimentarios saludables tanto para el organismo como para nuestro entorno. 

Principales diferencias

La diferencia, lógicamente, radica en el producto local, que es distinto al nuestro por motivos obvios relacionados con la geografía y el clima. Por este motivo, el salmón, la carne de alce, el centeno o las arenques son alimentos que tienen un peso mayor en la dieta nórdica que en otras, además de especies vegetales que soportan bien un clima tan frío como el del norte de Europa. 

Si quieres conocer más en profundidad en qué consiste este proyecto de la dieta nórdica, puedes adquirir el libro The Nordic Way. donde se explica, entre otras muchas cosas, las líneas maestras de esta dieta saludable. En él, donde se recomienda un plan inicial de cuatro semanas, puedes consultar, por ejemplo, la proporción de carbohidratos y proteínas basada en el equilibrio obtenido de la combinación de alimentos con índice glucémico bajo como las frutas y las verduras-elevación más lenta y baja del azúcar en sangre-, y alimentos moderadamente altos en proteínas, incluidos los lácteos -sacian más así que permiten controlar las cantidades-.  

Algunos de los beneficios de seguir este esquema basado en alimentos saludables de origen local y la hidratación constante -siempre recomienda comer con agua- según los defensores de la dieta son que puede prevenir el aumento de peso, reducir la inflamación en el cuerpo y disminuir el riesgo de enfermedades como la diabetes, entre otros. 

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