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Dieta prenavideña: todo lo que debes saber

Puede que a estas alturas del año ya hayas oído hablar de la dieta prenavideña. En el caso contrario, te explicamos qué es y todo lo que tienes que saber sobre ella esta Navidad. ¡Descúbrelo!

La Navidad ya está aquí y la comida es, indudablemente, una de sus protagonistas. Muchas personas temen el momento de sentarse a la mesa y que con ello se pase por alto todo el esfuerzo que llevan haciendo para comer bien durante el año. Es aquí donde surge la dieta pre navideña, y hoy te contamos todo sobre ella.

El objetivo de la dieta pre navideña no es otro que perder peso antes de las Navidades porque se sabe que esos días se cometerán excesos. Es decir, asumimos previamente la culpa por comer de manera no saludable e intentamos restringirnos para paliarlo. Pero... ¿Realmente nos compensan los pensamientos de este tipo?

Si ya era común realizar dietas después de Navidad para compensar los excesos -aquí encontramos el origen de la consabida Operación Bikini que tantas mujeres realizan año tras año- ahora muchas personas comienzan a hablar de comenzar las restricciones incluso antes de la temporada navideña. Sin embargo, estos planes están condenados a fracasar puesto que parten de las prohibiciones, los remordimientos y la culpa.

Cuidar nuestra salud está bien y es importante, pero nunca deberíamos dejar que los buenos hábitos acaben transformándose en obsesiones enfermizas que terminen por hacernos más mal que bien. Las conocidas como "dietas milagro" ofrecen a sus usuarias la posibilidad de perder peso de manera rápida y supuestamente fácil. Sin embargo, este tipo de dietas acaban en general por hacernos más mal que bien, ya que suelen desembocar en obsesión por la apariencia física más que por la salud.

La Navidad no debería ser causa de preocupación, sino todo lo contrario: se trata de festividades en las que aprovechamos para reunirnos en torno a la mesa para pasar un rato agradable. Obsesionarnos con las calorías o los componentes de los alimentos nos hace mal, pero además, no es efectivo si lo que realmente buscamos es bajar unos kilos y mantenernos sanas.

Las dietas que nacen de la prohibición y la culpa no son sostenibles, o al menos, no durante mucho tiempo. Al fin y al cabo, lo más beneficioso que podemos hacer es llevar un estilo de vida saludable durante todo el año. Por eso, algún caprichito que otro en estas fechas especiales tampoco está de más. ¡Ojo! Tampoco estamos diciendo que estas dos semanas deban de servir de excusa para tirar la casa por la ventana y tomar comida basura de forma casi compulsiva. Lo cierto es que, como suele decirse, la virtud está en el punto medio.

¿Cuáles son las claves para que una dieta funcione?

Puede que el primer paso parezca obvio, pero en realidad lo primero que debemos plantearnos es si realmente necesitamos hacer una dieta. Para ello, lo más eficiente es que te preguntes si vas a dejar de consumir ciertos alimentos porque eso beneficiará a tu salud o si por el contrario lo haces para encajar en unos u otros cánones estéticos. La cultura de la dieta está cada vez más de moda y eso puede ser peligroso para muchas mujeres que pueden verse empujadas a seguir patrones de alimentación poco saludables. 

En segundo lugar, debemos tener claro que cada persona es un mundo y realmente la dieta milagro no existe, ya que lo que funciona a algunas personas podría ser un desastre para otras. Por eso, a la hora de comenzar una dieta lo mejor es que consultes previamente con algún especialista que estudie tu caso en particular y que realice un seguimiento para ver si te funciona. Evita en la medida de lo posible intentar encajar en determinados modelos de dieta solo porque a otras personas les haya ido bien.

El último paso es quizá el más importante: no te obsesiones ni te culpabilices. La comida está hecha para alimentarnos y para disfrutarla, y no debería ser una fuente de estrés. No hay ningún problema en darnos un capricho de vez en cuando, y cada quien sabe bien cómo es su cuerpo y la manera en que debe cuidarlo. Una vez sabes esto, relájate, siéntate a la mesa y... ¡A disfrutar de la Navidad!

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