Dieta de primavera: alimentos clave para encarar el verano

Esta es una época del año ideal para llenar el carro de productos vegetales frescos de temporada.

En la segunda mitad de la primavera, la frutería se convierte en el ‘place to be’ del supermercado, y la llegada del calor nos despierta el interés por los productos frescos que hay en ella así que tienen todos los argumentos a favor para ser el pilar fundamental de la dieta en la temporada cálida.

El fresón todavía resisten el empuje del verano, la naranja, aunque no sea de la mejor calidad, demuestra que tiene cuerda para rato, vuelven los kiwis amarillos, elegir manzana es un privilegio por la enorme variedad que hay, más cereza y picotas nos alegran la vida durante unas semanas, cortas pero intensas, y están en plenitud verduras como los espárragos y las judías verdes además de legumbres como las habas. Pero es que a todo esto se suman las frutas más tempraneras del verano, de modo que no hay excusa para no llenar el carro de la compra con productos vegetales frescos. 

Además, el cuerpo los necesita incluso más si cabe, sobre todo las frutas que más agua contengan, por la necesidad de hidratarnos para blindarnos contra el calor. Por este motivo, Mónica Herrero, destacada especialista en Nutrición y Dietética, recuerda para Top Doctors que “la llegada del buen tiempo, el cambio de temperatura y el aumento de horas de sol es siempre un buen momento para cuidarse y dejar atrás los platos de cuchara por platos menos elaborados y frescos”. “En verano, las grasas son menos necesarias y se deben de reducir prescindiendo de comidas grasientas y fritos que hacen lenta la digestión y aportan calorías innecesarias. En su lugar se introducen más verduras, hortalizas en forma de ensaladas, gazpachos y en formas frescas y crudas”, añaden al respecto desde la clínica especializada en nutrición y endocrinología del doctor García Valdés

Frutas y verduras, más importantes que nunca

Durante todo el año, las frutas y las verduras son “fundamentales, ya que nos aportan multitud de nutrientes, vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, pocas calorías y mucha agua”, indica Herrero, que además recalca que estos alimentos sacian, por lo que son “un estupendo tentempié entre horas y como postre después de comer”. Por si fueran pocos los beneficios de este grupo de alimentos que está en plenitud antes de la llegada del verano, la dietista nutricionista recuerda que “Las verduras también contribuyen a un buen funcionamiento intestinal, además de saciarnos y evitar comer otros alimentos más grasos y azucarados, perjudiciales para salud”.

Si nuestra dieta se basa sobre todo en frutas y verduras, el camino tomado será el correcto. No se trata, por lo demás, de “ponerse a dieta”, frase que horroriza a la mayoría de los dietistas nutricionistas, sino que el objetivo debe consistir en comer mejor. Siempre ha de ser así, pero es cierto que en verano solemos cometer, a menudo conscientemente, más errores con la dieta. 

Cada uno, por supuesto, es libre de alimentarse como desee en cada etapa de su vida y época del año, pero los especialistas lo tienen claro: tan importantes son las frutas y las verduras como eliminar y limitar determinados hábitos que en la parte final de la primavera adoptamos en mayor medida. Desde la Clínica del doctor García Valdés son muy concretos y tajantes en este sentido: “Evitar las bebidas alcohólicas y azucaradas, moderar el consumo de helados y comer de manera sencilla con horarios adecuados y 4 o 5 tomas diarias”, indican como consejos fundamentales a tener en cuenta en la dieta preveraniega y veraniega.

Consejos por comidas

En lo que respecta al menú por comidas, la doctora Mónica Herrero recomienda prestar especial atención al desayuno, donde pone en valor el papel de los lácteos (yogur o un vaso de leche), el pan integral y, de nuevo, la fruta. “Por ejemplo, las fresas que contienen vitamina C y hará que tengas fuerza para todo el día” afirma.

En las comidas, su consejo es “empezar con una ensalada y proseguir con algo verdura o legumbres” y evitar el “segundo plato y acabar el postre con algo de fruta o un yogur”. Además, da por buena la combinación de “algo de verdura u hortalizas y acompañarlo con pescado, carne o huevo” siempre y cuando se cocine “con técnicas culinarias que permitan no utilizar demasiado aceite para no añadir excesivas caloría”. 

Para la merienda, aconseja realizarla “dos o cuatro horas después de la comida” y siempre con una pieza de fruta, un lácteo o frutos secos sin sal, naturales, como protagonistas, y por último incide en la importancia de una cena ligera en la que de nuevo estén muy presentes las verduras y la fruta

La doctora Herrero, miembro de Top Doctors, recomienda además completar esta dieta estándar de primavera y verano con una pieza de fruta al mediodía e insiste en la hidratación a lo largo de todo el día. 

Rubén García

Rubén García

Durante años me dediqué a la comunicación deportiva, pero me di cuenta a tiempo de que en mi otra gran pasión, la gastronomía, no era tan alto el riesgo de sufrir esguinces de tobillo. Ser "entrenador personal" del paladar es mucho más placentero. Yo me lo guiso, yo me lo como, y de paso lo comparto, porque las comidas inolvidables son las que se disfrutan en buena compañía.

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