Diez Verdades sobre los Cítricos

Son las estrellas de la temporada y tomarlos a diario te sentará bien. Sobre todo, si desechas de una vez por todas ciertas leyendas urbanas.
1. Evitan el resfriado. La vitamina C que contienen estimula las defensas, con lo que se consigue reducir en un día su duración y mejorar los síntomas (alivia las dolencias respiratorias). Pero de ahí a evitarlo hay un trecho.
2. Son campeones en vitamina C. No. Aunque la naranja sigue siendo considerada por muchos la reina como fuente de esta vitamina, hay otras frutas que la superan de forma apreciable: la grosella negra, el kiwi, la fresa...
3. Aumentan la absorción del hierro. Sí, la vitamina C incrementa la absorción de este mineral, así que unirlos (por ejemplo, con unos escalopines al limón) es una buena idea. Esto tiene especial importancia cuando hablamos del hierro contenido en los vegetales (no hemo), que se absorbe peor que el contenido en los alimentos de origen animal (hemo). Así que ya sabes: adereza las espinacas con limón.
4. No hay que quitar las pielecillas blancas a los gajos. En ellas se concentra mayoritariamente la fibra de los cítricos. Además, se trata de una fibra soluble que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y glucosa en sangre. Esas pieles blancas contienen también citroflavonoides, que poseen propiedades antiinflamatorias que protegen los vasos sanguíneos.
5. Mejor, enteros. Evidentemente, si lo que quieres es aprovechar al máximo la fibra que contienen, tendrás que tomar la fruta entera. En zumo pierdes la pulpa, y algunas vitaminas y minerales se quedan en el exprimidor. En cualquier caso, si optas por el zumo, recuerda que debes tomarlo mejor con parte de la pulpa (los exprimidores permiten esa opción).
6.El zumo hay que tomarlo recién exprimido. Sí. No es que las vitaminas se evaporen mientras el zumo reposa en el vaso, pero se produce una degradación, sobre todo de la C: en contacto con el oxígeno y la luz, se oxida fácilmente y pierde funcionalidad.
7. El zumo de lima ‘cocina’ los alimentos. En cierto modo, sí. La lima es la más ácida de este grupo, un 8% de su peso es ácido cítrico, y éste desnaturaliza las proteínas del pescado cuando se pone a macerar en zumo de lima (o limón) en los ceviches, en los marinados o en los escabeches.
8. El pomelo no tiene poder desengrasante. Ningún alimento puede movilizar y disolver la grasa corporal. Sólo pierdes grasa si gastas más calorías de las que ingieres.
9. No hay que mezclarlos con medicinas. No con algunas. El zumo de pomelo interacciona con algunos fármacos, reduciendo su eficacia (antibióticos, antihistamínicos) o potenciando su acción (antidepresivos). Si sigues un tratamiento, consulta con tu médico.
10.  Sí puedes tomarlos después de la leche.  Si evitas tomar el zumo de naranja después de la leche porque crees que se va a cortar debido a su acidez y te va a sentar mal, piensa que los jugos gástricos con los que se va a encontrar en el estómago son mucho más ácidos

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