Ejercicio y nutrición, las claves para prevenir enfermedades crónicas

Cada año el número de personas que sufren dolencias crónicas no transmisibles aumenta. Reduce el riesgo con un estilo de vida saludable.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la cifra de habitantes que desarrolla enfermedades crónicas no contagiosas aumenta cada año. Uno de los datos más preocupantes es el que refleja que casi el 65% de las muertes mundiales se deben precisamente a este tipo de patologías. Problemas cardiovasculares, diabetes, obesidad... en muchos casos se puede reducir el riesgo de padecerlas. ¿Cómo? Con una dieta equilibrada y actividad física.

 

La principal causa de fallecimiento

 

Las enfermedades crónicas no transmisibles se han posicionado a lo largo de los años como la causa principal de fallecimiento en el mundo, aparte de reducir notablemente la calidad de vida de aquellas personas que las sufren. Destacan por encima de todas estas dolencias los problemas cardiovasculares, que son los culpables de hasta 17 millones de muertes anuales.

 

Diabetes, enfermedades respiratorias, cáncer...

En el segundo puesto encontramos el cáncer, causante de más de 7 millones de fallecimientos, seguido de las patologías respiratorias crónicas (alrededor de 4 millones) y la diabetes (más de un millón). En algunos casos (como en el cáncer) es muy difícil establecer una relación directa entre no llevar un estilo de vida saludable y el desarrollo de la enfermedad, pero en otros, como la diabetes o la obesidad, el vínculo es obvio.

Un estilo de vida saludable

 

Unos hábitos alimentarios adecuados, la eliminación del tabaco y el alcohol y mantener una rutina de ejercicio físico diario nos ayudan a reducir los riesgos de padecer algunas de estas patologías en el futuro. Además, la educación en un estilo de vida saludable es fundamental para que los más pequeños adquieran estos hábitos para toda la vida.

 

Recomendaciones

La OMS establece ciertas pautas en la dieta y en la actividad física para que nuestra salud se resienta lo menos posible. ¡Toma nota!

 

- Una dieta equilibrada: el aporte enérgetico diario debe dividirse en 55% - 75% de carbohidratos, entre un 15% y 30% de grasas y entre un 10% y 15% de proteínas. Se recomienda además el consumo de 5 raciones de fruta y verdura al día.

- Actividad física: la Organización Mundial de la Salud aconseja que se realice un mínimo de 30 minutos al día de ejercicio físico de intensidad moderada, como andar, aunque se recomienda aumentar gradualmente hasta los 60 minutos, al menos dos veces por semana, para incrementar los beneficios.

CONTINÚA LEYENDO