El diagnóstico del cáncer de ovario: una carrera a contrarreloj

El 80 por ciento de las pacientes se diagnostican en una etapa avanzada de la enfermedad.

  • Texto: Carmen M. López.

Como explica la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), actualmente, existen tres tipos de cáncer de ovario: carcinoma epitelial, tumores de células germinales, y los tumores del estroma. Mientras que el carcinoma epitelial representa el 85-90 por ciento de los canceres de ovario, los tumores más infrecuentes es el de células germinales y los tumores del estroma.

El cáncer epitelial es la principal causa de mortalidad por cáncer ginecológico. Esto es debido a que la mayoría de pacientes (70-80 por ciento) se diagnostican en una etapa avanzada de la enfermedad. Globalmente representa el 3 por ciento de los tumores en la mujer y es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres tras el cáncer de pulmón, mama y colon.

La elevada mortalidad del cáncer de ovario se explica por dos razones. Por un lado, por la  ausencia de síntomas específicos al inicio, lo que motiva que la mayoría de pacientes se presenten con enfermedad diseminada al diagnóstico (que es más difícil de curar), y por la ausencia de métodos de detección precoz que sean eficaces y estén validados. En cuanto a la edad de presentación, el cáncer de ovario es una enfermedad más frecuente en las mujeres postmenopaúsicas, con la máxima incidencia entre los 50 y 75 años.

Como explica Cristina Martín, oncóloga del Hospital Santa Creu i Sant Pau, hasta la fecha, el único tratamiento disponible era la quimioterapia y la combinación de quimio con otros fármacos. Hace más de diez años se incorporó un nuevo tratamiento —que previene la formación de vasos sanguíneos nuevos que los tumores necesitan para crecer—, que demostró que en pacientes con cáncer de ovario avanzado mejoraba el tiempo en que la paciente está libre de enfermedad. Sin embargo, el último Congreso Europeo de Oncología (ESMO) avanzó en nuevas terapias conocidas como inhibidores del PARP. “Se han presentado varios estudios que demuestran el beneficio que ofrecen estas terapias al inicio del tratamiento”, comenta la oncóloga. Un tratamiento, investigado por Astrazeneca y MSD, que beneficiará a un gran número de pacientes con cáncer de ovario, más allá de la mutación genética que presenten las pacientes.

En la actualidad, a las pacientes se les realiza un test genético que determina si tienen un tipo de alteración genética, llamada BRCA, que están implicados en la reparación de nuestro ADN, y en función de esta mutación la respuesta al tratamiento dura más o menos. Con este tratamiento se amplía el escenario ya que no influye la alteración genética. “Esto en estos momentos es un hito en el sentido que hasta la fecha no teníamos datos para apoyar este tipo de tratamientos”, apunta.

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