El kale, superalimento de moda

Elevado a la categoría de superfood por las famosas, este vegetal no es nuevo (en nuestro país se le conoce como col rizada).

Elevado a la categoría de superfood por las famosas, este vegetal no es nuevo (en nuestro país se le conoce como col rizada). Te decimos cómo colarlo en el menú y justificamos su fama de alimento prodigioso.

 

1. Protege la piel

Contiene vitaminas A y C, que nutren la piel. “La primera cuida las células epiteliales y frena la inflamación que causan las bacterias del acné. En cuanto a la segunda, colabora en la producción de colágeno, la proteína que proporciona firmeza y elasticidad”, explica la doctora Elena Soria de Clínica Menorca.

 

Mejor si... “Lo tomas prensado y en ayunas. Usa un extractor de zumos (este aparato no produce calor y, a diferencia de las licuadoras, no altera las vitaminas) y mezcla con apio o manzana”.

 

Alivia las contracturas

Tomado de forma regular y en combinación con los ácidos Omega-3 del pescado azul y con el magnesio, presente en frutos secos y legumbres, consigue suavizar la fatiga muscular. “Además, el calcio que contiene asegura un correcto desarrollo óseo”, comenta la doctora Elena Soria.

 

¿Cómo  tomarlo? En un smothie (batido vegetal). “Se acelera la asimilación de nutrientes (algo esencial, cuando queremos destensar algún grupo muscular)”.

 

Tiene acción anticancerígena

Como en el brécol, en esta verdura se han identificado interesantes elementos fitoquímicos con propiedades antioxidantes y anticancerígenas. “Unas y otras ayudan a que la célula pueda repararse, previniendo posibles procesos tumorales o mejorando su proceso”, explica Soria.

 

¿Cómo tomarlo? Sin el tallo (es muy duro) y en crudo (los nutrientes se mantienen intactos y la absorción es completa). “Elige una variedad dulce (curly kale) o suaviza el sabor amargo con perejil o apio. Así aumentas la palatabilidad y cambias su gusto”.

 

Depura el organismo

“Tiene un bajo aporte calórico, no contiene grasa y sí mucha fibra, lo que contribuye a mantener el peso adecuado y a eliminar toxinas”, explica Soria.

 

¿Cómo tomarlo? Cocido a baja temperatura. “Cocinado al dente, evitas la pérdida de nutrientes. Aliña con un hilo de aceite de oliva y especias carminativas (comino, pimienta...): contrarrestas la generación de gases y las flatulencias”.

 

¿Crudo o cocinado?

Su amargor dificulta su consumo en crudo. Para ensalada, elige una variedad dulce. Si lo tomas en la cena, cocínalo de forma saludable (al vapor, papillote): favoreces su digestión. “Procede del mismo modo cuando tengas hipotiroidismo. Se ha demostrado que el calor anula los isotiocianatos (los compuestos que afectan al tiroides)”, dice Inmaculada Expósito, Medical Affairs de Sesderma.

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