El último truco para perder peso: oler la comida

¿Sabías que es posible bajar de peso oliendo ciertas comidas cuando tienes hambre?

Utilizar colores azules, comer frente a un espejo, usar platos pequeños… hemos escuchado todo tipo de trucos y consejos en cuanto a métodos de adelgazamiento se refiere. Pero ahora podemos incluir uno más a lista: oler la comida. Varios estudios aseguran que oler ciertos alimentos antes de comer puede engañar al cerebro, haciéndole creer que ya está saciado, lo que a la larga puede ayudar a nuestro cuerpo a bajar de peso. ¿Pero qué alimentos son los que mejor funcionan?

Oler la comida: un truco infalible para perder peso

Aceite de oliva: el fuerte olor del aceite de oliva virgen extra puede hacernos sentir más llenos. A esa conclusión llegó el Centro de Investigación de la Química de los Alimentos de Alemania después de realizar una prueba con yogures a los que se le había incorporado este alimento. ¿El resultado? Las personas que los tomaron se saciaban mucho antes.

Ajo y cebolla: los aromas fuertes o picantes inducen a comer porciones más pequeñas. Por ello, tanto el ajo como la cebolla pueden modificar nuestro apetito si inspiramos su olor cuando sintamos hambre, o si los utilizamos a la hora de cocinar.

Menta: al igual que el ajo y la cebolla, el olor tan fuerte, refrescante y característico de la menta también podría suprimir nuestro apetito de forma temporal. 

Plátanos y manzanas verdes: una investigación de la Smell & Taste Treatment and Research Foundation concluyó que las personas con sobrepeso que olían plátanos o manzanas verdes cuando sentían hambre acababan perdiendo más peso que aquellas que no lo hacían. Parte del poder saciante de estos alimentos reside es su alto contenido en fibra.

Pomelo: la Universidad de Osaka llegó a la conclusión de que el aroma del pomelo actúa sobre las enzimas del hígado, provocando una supresión del apetito. No nos sorprende, por ello, que esta fruta sea la protagonista en numerosas dietas de adelgazamiento.

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