El verdadero sufrimiento de dar a luz por cesárea

Muchas mujeres prefieren un parto por cesárea a pesar de no saber las complicaciones a las que se enfrentan.

Muchas de nosotras hemos sufrido en nuestras propias carnes un parto por cesárea. Después de los 9 meses de embarazo, que no siempre son un camino de rosas, tenemos que dar a luz a nuestro retoño mediante este procedimiento, lo que nos deja una cicatriz que en ocasiones no es fácil de ocultar, sobre todo en verano.

Es cierto que en ocasiones es necesario someterse a esta intervención, por las complicaciones que haya podido haber durante la gestación o en el propio parto vaginal. Sin embargo, y aunque parezca mentira, lo cierto es que muchas mujeres elegimos este tipo de parto sin saber el tipo de complicaciones a las que nos enfrentamos.

Y es que la operación conlleva un gran riesgo. En primer lugar, por la anestesia. Y después, por el corte abdominal y uterino que nos practican. Por un lado, una cesárea aumenta el riesgo de tener infecciones, hemorragias e incluso más dolor posparto, que impedirá que tengamos una recuperación rápida. Por otro lado, puede afectar a nuestro bebé, ya que son más propensos a padecer problemas respiratorios.

Además, el periodo de lactancia puede comenzar más tarde, ya que la leche tarda más en bajar, y puede correr el riesgo de ser más corto. Todo esto dificultará posibles embarazos, y más si los futuros bebés también nacen por cesárea, ya que se multiplicarán todos estos factores físicos.

A todo esto se suma la posible ‘depresión posparto’, que puede provocar en nosotras un sentimiento de fracaso y dificultades a la hora de establecer un vínculo afectivo con nuestros pequeños e incluso con nuestras parejas.

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