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En brazos de mujeres maduras

En Hollywood las llaman pumas (o sea, depredadoras) y a ellos, 'chicos juguete', pero ¿de verdad es así?

Los datos lo dejan claro: el número de uniones en las que la mujer es entre 6 y 10 años mayor que el hombre se ha duplicado en la última década (ya en 2010 suponían el 3,4 % del total, según el Instituto Nacional de Estadística).

 

Tal vez aún no esté del todo aceptado, porque en algunas críticas se detecta cierto 'tufillo machista': se ve normal que, en la pareja, el hombre sea mayor, pero si ocurre al contario se habla de "depredadoras", "chicos objeto"... Sin embargo, no cabe duda de que es una realidad. Pero ¿qué lleva a un hombre a salir con una mujer mayor? ¿Qué busca (si es que busca algo especial)?  

 

Esteban Cañamares, psicólogo y sexólogo, cree que en estos vínculos se dan tres categorías. “Hay un grupo, el numéricamente menos importante, que pretende intercambiar juventud por estatus social. Es el típico caso de una mujer que aporta al chico más joven -del que puede presumir por la calle- cierto nivel socioeconómico. Luego está quien busca a la madre (igual que hay chicas que buscan al padre): '¡Por fin tengo una mujer madura sólo para mí, sin compartirla con mi padre o mis hermanos!'; por su parte, ella busca negar la realidad del envejecimiento: '¡Todavía soy joven!'. El tercer caso, el más numeroso, es el de personas que encajan perfectamente, sin más: se enamoran porque se dan todas las circunstancias para que ocurra. Y lo único que sucede es que ella es mayor”, explica el experto. Y el grado de compromiso, el diálogo, la naturalidad, el sentido del humor, la capacidad de adaptación... facilitan que las diferencias sean más puntos de encuentro que de conflicto.

La lógica y el amor se imponen

 

“La sociedad está aceptando muchas cosas a base de lógica y reconociendo que hay muchos tipos de pareja. Estamos dejando de ser tan pueblerinos”, dice Daniel, que se lleva 14 años con su pareja, Isabel. Cuando se conocieron, hace año y medio, ella acababa de obtener el divorcio y él de terminar con una relación bastante larga y, aunque no sufrieron problemas de aceptación social, ni familiares, el suyo tampoco fue un camino de rosas (entre otras cosas, porque ella es madre de dos hijas de 16 y 19 años). Daniel afirma: “Lo importante es que nos comunicamos muy bien, compartimos gustos musicales, culturales y sexuales. Todo lo que no he encontrado antes con gente de mi edad o más joven, lo he hallado en una mujer madura”.

 

Ni Joseph ni Daniel, que también hablaron con nosotros para este reportaje, buscaban nada especial cuando empezaron sus relaciones con Arantxa e Isabel. No fueron premeditadas, surgieron sin más. Pero la psicóloga clínica Montserrat Moya cree que cada vez habrá más uniones de este tipo porque funcionan muy bien: “Son muy de igual a igual. Un hombre de treinta y tantos años que no quiere tener familia se encuentra a gusto con una mujer mayor que se conserva bien (porque ahora las mujeres nos cuidamos mucho) y que sexualmente no tiene las mismas inseguridades que podría tener una de su edad o más joven. Esta mujer madura es más segura, tiene la vida resuelta, y lo único que quiere es vivirla, disfrutar y estar bien”.

 

Hay muchos famosos que salen con mujeres mayores que ellos: Gerard Piqué y Shakira (10), Jennifer Lopez y Casper Smart (18), Hugh Jackman y Deborra-Lee Furness (13)... Y, aunque en el mundo de las celebrities no se ve como una excepción, lo cierto es que han surgido dos términos algo peyorativos para designarlos: ellas son cougars (pumas), y ellos, toy-boys (chicos juguete). Montserrat Moya cree que los estereotipos, y más si vienen de Hollywood, son poco extrapolables. “Ni ellos son hombres objeto, ni ellas unas depredadoras. En general, aunque hay un rechazo a que la mujer busque su propio placer, cada vez se acepta mejor, y por eso hay más relaciones así. Entre otras cosas, porque nuestra sexualidad no merma: se mantiene e incluso mejora al dejar atrás muchos prejuicios, especialmente a partir de los cuarenta”.

 

 Por Mavi Consentino.

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