¿Engordas Hagas lo que Hagas Vigila las Hormonas.

Te pasas la vida a dieta y siempre acabas recuperando los kilos perdidos, mientras tu mejor amiga come igual? (¡o más!) que tú y mantiene una figura envidiable. ¿Qué estás haciendo mal? Nada. Las culpables son las hormonas llamadas leptina y grelina y forman parte de tu sistema endocrino. Comer varias veces al día (poca cantidad) y dormir 8 horas ayuda a mantener los niveles adecuados de grelina y leptina, reduciendo el riesgo de volver a engordar. ¿Quieres saber más...?

Desde siempre hemos sabido que la clave para evitar el sobrepeso y la obesidad pasa por adoptar una dieta sana y equilibrada y a la vez llevar a cabo una actividad física regular. Si lo que se quiere es perder peso, habrá que dar al cuerpo menos energía de la que consume, y eso se puede conseguir de dos formas: comiendo menos y manteniendo el nivel de actividad o, si no reducimos el aporte calórico, haciendo más ejercicio. El problema surge cuando esta relación tan sencilla no se cumple y, tal y como han venido demostrando en los últimos años diversas investigaciones, la acción de distintas hormonas puede inclinar la balanza en uno u otro sentido, de forma que, ante un mismo estilo de vida, unas personas ganan peso con más facilidad que otras.

Acciones contrapuestas
Entre estas hormonas hay dos, la leptina y la grelina, cuyo estudio está dando pistas muy novedosas acerca de los mecanismos biológicos que influyen en la obesidad y está haciendo cambiar la forma de enfocar su tratamiento. Según nos explica el doctor Esteban Jódar, jefe de Endocrinología del Hospital Quirón de Madrid, “la primera está producida por el tejido adiposo y, de alguna manera, actúa como mensajero informando al sistema nervioso central de que el cuerpo ya tiene suficiente alimento; es decir, produce una sensación de saciedad. La grelina, en cambio, es una hormona gastrointestinal (se fabrica principalmente en el estómago) que está muy implicada no sólo en la sensación de apetito, sino en la búsqueda activa de alimento”. Así pues, estas hormonas actuarían, por así decirlo, en sentidos opuestos: la grelina nos despierta el apetito y la leptina nos indica que estamos llenos.

Cuestión de equilibrio
Las últimas investigaciones indican que la relación entre estas dos hormonas podría explicar por qué las personas con obesidad o sobrepeso tienden a recuperar los kilos perdidos tras una dieta de adelgazamiento: al parecer, quienes presentan niveles altos de leptina y bajos de grelina tienen una mayor propensión a volver a engordar. “Antes, cuando nuestros pacientes nos decían que, por más dieta que hicieran, engordaban de nuevo, los endocrinos sonreíamos y no nos lo creíamos -recuerda el doctor Jódar-; hoy sabemos que tienen razón, que hay una serie de hormonas que, cuando se desequilibran, intentan volver a sus niveles iniciales y luchan contra la bajada de peso”.
En este sentido, un estudio realizado en el Centro de Investigación Biomédica de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN) ha dado un nuevo paso hacia el descubrimiento de la predisposición que tiene cada persona a sufrir el efecto yoyó o rebote de las dietas: se trataría de hacer un análisis de sangre y calcular los niveles de leptina y grelina. “Partiendo de estos -explica la doctora Ana Belén Crujeiras, directora de la investigación-, se podrían hacer grupos de pacientes y adecuar la dieta a cada caso para garantizar el resultado y evitar que se pueda volver a recuperar peso”.
Por otro lado, aunque en los últimos años la leptina y la grelina se han puesto de moda, hace tiempo que se investiga la influencia de otras hormonas en el aumento o la reducción de peso.

Las tiroideas, ¿inocentes?
“De entre ellas, las más ‘sobrevaloradas’ han sido las tiroideas; es el mito más conocido”, señala el doctor Jódar. Porque, aunque es cierto que obesos y delgados pueden presentar diferencias en los niveles de estas hormonas, no son tan distintos. Según este endocrino, “en general, cuando comparamos a los pacientes hipotiroideos antes y después del tratamiento, hay una diferencia muy pequeña de peso, que casi siempre se corresponde con una retención de líquidos”. Esto indicaría que no siempre serían estas hormonas las únicas responsables del aumento incontrolado de peso, como se creía, ya que seguramente sea la combinación de un consumo excesivo de calorías (del que no siempre somos conscientes) y el sedentarismo lo que se esconde detrás de los kilos de más.

Los estrógenos y el apetito
Otras hormonas que también juegan un papel importante en las oscilaciones de peso son los estrógenos. “La cantidad de grasa y su distribución tienen una indudable influencia hormonal -explica Jódar-. La prueba evidente es la pubertad, cuando, de la noche a la mañana, aparece el pecho y se redondean las caderas, que son acúmulos de grasa controlados por hormonas”. ¿Y qué ocurre en la menopausia, cuando los niveles de estrógenos descienden? “Al cesar la actividad de los ovarios, se puede engordar un par de kilos de media, aunque en torno a un 10% de las mujeres sube hasta 10 o 15”. Esta ganancia tiene dos componentes: por una parte, la grasa se redistribuye de forma diferente y se va al abdomen; por eso, intentar controlar la figura en esta etapa puede llegar a ser un esfuerzo titánico.
Pero también hay otro aspecto, menos conocido, que es el papel que juegan los estrógenos en el control del apetito: “Se está comenzando a estudiar cómo la falta de éstos pueden influir no ya sobre el aumento de peso, sino sobre que se tienda a comer más. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la menopausia es un momento crítico para la mujer, en el que se dan aspectos emocionales (desde el síndrome del nido vacío a una mayor tendencia a la depresión), y todo ello puede inducir a tener una mayor ansiedad por la comida”.

Quien es quien:
-GRELINA. Se la conoce como la ‘hormona del hambre’, porque despierta el apetito. Su valor más alto se produce antes de comer y tarda entre 30 y 60 min (tras ingerir alimentos) en recuperar sus índices normales. Para mantenerlos, evita los ayunos prolongados: come poco y a menudo.
-LEPTINA: Regula la ingesta de alimentos: si ésta es adecuada, la hormona informa al cerebro de que ya hemos comido lo suficiente y aparece la sensación de saciedad. La falta de sueño reduce su producción: esto aumenta el apetito a la vez que disminuye nuestra capacidad para quemar grasas.
-TIROIDEAS: La tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3) son imprescindibles para el desarrollo físico y mental y el metabolismo, pues intervienen en casi todas las funciones vitales del cuerpo. Pero no son las únicas culpables de que engordes demasiado; si crees que es tu problema, acude a un endocrino.
-ESTRÓGENOS: Secretados por los ovarios, son responsables del ciclo menstrual y de las características sexuales femeninas. Cuando su nivel desciende, en la menopausia, la grasa tiende a acumularse en el abdomen y puedes acumular unos 2 kg. Consulta al ginecólogo si el aumento de peso es mucho mayor.

¡A dormir!
La falta de sueño también te hace engordar. Dormir menos de siete u ocho horas diarias hace que disminuyan los niveles de leptina (inhibe la sensación de hambre) y aumenten los de grelina (estimula el apetito). Es decir, cuanto menos dormimos más queremos comer.

Por: María Corisco.

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