¿Eres rencorosa?

¿Cuántas veces has fantaseado con una venganza de película? Deja este argumento para el cine porque en la vida real estar dolida y elaborar una vendetta no te hace bien.

¿Cuántas veces has fantaseado con una venganza de película? Deja este argumento para el cine porque en la vida real estar dolida y elaborar una 'vendetta' no te hace bien.

 

Impide el disfrute

Una traición, la mentira, el engaño...  Hay muchísimas situaciones que generan rencor. “El problema es el grado.  Cuando es profundo, arraigado y persistente se acumula, produciendo deseos de venganza y un odio perenne”, explica Beatriz González, directora de Somos Psicología y Formación. ¿La consecuencia? Al centrar tus miras en el agravio, dejas de invertir en ti, lo que acaba afectando al bienestar y a tu felicidad. ¿Un ejemplo gráfico? “Imagina que eres jardinera y tienes un terreno amplio y hermoso donde cultivas todo tipo de plantas, pero solo cuidas de una (el rencor). Ésta, en consecuencia, va a crecer fuerte, bonita, pero el resto se van a secar. Esas otras plantas son tu familia, los amigos, el trabajo”.  El resentimiento, si le dejas vía libre, es una carcoma que afecta a todos los ámbitos de la vida.

 

Es un sentimiento inútil

Interiorizar la animadversión solo implica sufrimiento. Cuántas veces te has sorprendido pensando: “Se va a enterar”, “Le deseo lo peor”...  ¿A qué te conduce? El que ha infringido la ofensa no se entera y solo te machacas tú. ¿Cómo? Una actitud rencorosa produce malestar físico y psíquico. “Genera apatía, cansancio, desgasta el sistema inmunitario, causa problemas intestinales, cardiacos...” Además, no nos hace fuertes, es todo lo contrario. “Se usa como escudo para huir del dolor, no aceptar las injusticias o enfrentarse a situaciones. Recuerda: el dolor forma parte del aprendizaje”.

 

El milagro del perdón

¡Ojo!, no significa poner la otra mejilla. Entonces, ¿qué es? “Saber olvidar, aceptar lo que ha pasado, entender que las personas se equivocan...” Tampoco implica reconciliarse con el opresor. “Quizás la distancia sea buena. Reflexiona si quieres continuar cerca de esa persona, no has detectado intención en sus actos, o por el contrario deseas apartarla”.

 

Aprende a dar carpetazo

No busques argumentos racionales para justificar el daño sufrido, pasa página. No siempre existe una explicación lógica. Si el resentimiento se enquista, se volverá crónico y no te permitirá seguir adelante. “Se convierte en una pesada mochila de llevar que te ancla a un pasado que no puedes cambiar”. 

Pautas para desactivar el despecho

Desahógate. “Sé franca, reconoce que albergas inquina y comunícaselo de forma asertiva a quien te ha dañado”. Haz una lista con lo que ganas y pierdes alargando indefinidamente el malestar. “¿A que solo sufres tú? (el otro es ajeno al proceso)”.

 

Acepta el daño. “Vale, has sufrido una fuerte decepción, pero ¿por qué no sacar una lección positiva?”.

 

Pon el foco en el momento presente. “En tus proyectos, hobbys... No te quedes estancada en el ayer”.

 

Escribe sobre lo que te ha ocurrido. “Plasma tus sentimientos sin autocensura y después deshazte del escrito. Diluyes lo negativo y empiezas a avanzar”.

 

Haz meditación. Te ayuda a aceptar lo sucedido y contribuye al equilibrio interior

Continúa leyendo