¿Eres una obsesa de las compras?

Eres incapaz de ir a las tiendas y salir sin bolsas. Todas hemos caído alguna vez en eso. El problema surge cuando se repite con frecuencia.

Eres incapaz de ir a las tiendas y salir sin bolsas. Todas hemos caído alguna vez en eso. El problema surge cuando se repite con frecuencia. ¿Eres una obsesa de las compras?

 

Ir a pasar la tarde a un centro comercial, entrar en tiendas y ver escaparates se ha convertido en una opción de ocio en nuestra sociedad. Casi siempre volvemos a casa con algo que no pensábamos haber comprado y eso no supone mayor problema... Pero hay personas para las que sí. Cuando esas compras se convierten en la distracción principal de la vida, entonces podemos hablar de algo más grave: oniomanía o adicción a las compras.

 

Acumulas ropa, joyas y cosméticos

Ropa, zapatos, joyas y cosméticos son los productos que más se asocian con la adicción a las compras en el caso de las mujeres; y extras del automóvil, equipamiento deportivo y otros bienes de más impacto económico en los hombres. Por lo demás, no hay mucha diferencia por sexos en cuanto a los pacientes. “Aunque las mujeres parecen más atraídas por los estímulos de consumo, no hay diferencias significativas entre hombres y mujeres respecto a la compra compulsiva, el control y el desajuste del gasto”, indica Javier Garcés, experto en Psicología de Consumo y presidente de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales.

Te produce satisfacción… y vacío

No hay consenso entre los expertos en Psicología. “Parece que está muy asociado a un estado de ánimo depresivo, baja autoestima, sensación de vacío o de un proyecto vital claro”, señala Francesca Román, directora de Centrum Psicólogos. “En algún momento de su vida (generalmente en la adolescencia o en la primera juventud), una persona que está experimentando un malestar determinado (tristeza, vacío...) descubre que, comprando ciertas cosas con un determinado valor o simbolismo, se encuentra mejor y el malestar disminuye o desaparece. Necesita volver a comprar en el futuro para evitar sentirse mal”, añade la experta.

Te genera problemas económicos

Pero el bienestar que se obtiene de las compras no dura mucho y en breve vuelve a aparecer la sensación de vacío, la certeza de la inutilidad de lo que se ha adquirido y el sentimiento de culpabilidad. Esto se agudiza cuando la adicción a las compras causa problemas económicos, familiares o laborales. En ocasiones pasan años hasta que el paciente acude a tratamiento, casi siempre sobreendeudado.

 

“En la primera etapa se le quitan las tarjetas de crédito y se le pone un tutor, que él mismo elige, para que controle su economía y le acompañe cuando vaya a comprar. Le pedimos que empiece a llevar una contabilidad personal a mano y que envuelva la tarjeta de crédito en un papel en el que vaya apuntando lo que gasta. La clave de este tipo de adicto no es que aspire a ir a una tienda y no compre, sino que aspire a no ir a una tienda”, agrega Garcés.

 

Mientes a tus seres queridos

En la mayoría de los casos el comprador compulsivo es consciente de la situación económica y de las consecuencias pero, al igual que la persona que padece ludopatía, cae en el autoengaño y se tranquiliza con la fantasía de que va a poder arreglarlo o de que ésta será “la última vez” que lo hace… "En los momentos iniciales de la aparición del problema es frecuente que el adicto a las compras mienta o engañe a los familiares y personas de su entorno, para intentar así evitar conflictos. Lo que ocurre es que cuando la escalada de deudas alcanza ciertas dimensiones, llega un momento en el que camuflar el problema se convierte en algo muy difícil", advierte Francesca Román.

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