¿Es bueno tener sexo estando embarazada?

Nos tiene que quedar muy claro: no hay que aparcar el sexo durante el embarazo, a no ser que el médico lo recomiende por tratarse de una gestación de riesgo.

Nos tiene que quedar muy claro: no hay que aparcar el sexo durante el embarazo, a no ser que el médico lo recomiende por tratarse de una gestación de riesgo. Es más, el aumento de la sensibilidad puede hacer que disfrutemos más.

 

"A nivel médico, es importante conocer que no hay nada durante este período que nos impida disfrutar de nuestra sexualidad con plena normalidad -quitando, eso sí, casos de riesgos específicos de los que nos informará el ginecólogo-", dice Aldara Martos, psicóloga-sexóloga. El embarazo trae algunos cambios, y el deseo es uno de ellos.

 

Durante el primer trimestre, por ejemplo, es difícil que la libido esté elevada (por las náuseas, las molestias…). El segundo trimestre, en cambio, es de tranquilidad. El miedo y las molestias suelen desaparecer, y aquí el sexo puede ser un gran aliado para promover la unión en la pareja y el disfrute de una manera diferente, ya que al aumento de la sensibilidad se une el de algunos de nuestros atributos (algo que para él puede ser de lo más atractivo).

 

El último trimestre es diferente. "En él el deseo acostumbra a decaer y es normal: surge la ansiedad por el parto, nos sentimos poco atractivas y además quizá no encontremos una postura cómoda. Pero alejarse ligeramente del sexo no tiene por qué conllevar que nos distanciemos el uno del otro. Cuando no nos apetece un encuentro más íntimo, los besos, los abrazos y las caricias son un gran recurso sexual", continúa la experta.

El sexólogo José Bustamante, por su parte, asegura que la forma en que se desarrolle la sexualidad en esos nueve meses puede unir más a la pareja o alejarla definitivamente. "Durante la gestación, el cuerpo de la mujer se convierte en un baile hormonal que también afecta a su ánimo, no siempre de modo predecible. Ante esto los hombres debemos estar preparados. Porque podéis llegar a sentir cierto rechazo por la pareja, lo cual no es nada fácil de llevar, o justo lo contrario, necesitar más mimos que nunca. Pero lo que un hombre no debe olvidar es que el hecho de que ella se prepare para ser madre, o que ya lo sea, no significa que deje de ser mujer y que no necesite sentirse querida y deseada. Hay posturas más recomendables que otras, por ejemplo de lado (ambos acostados, con la espalda de ella en el pecho de él). Cada cual que elija la suya pero, sobre todo, y salvo prescripción médica, que tenga claro que el embarazo no es un obstáculo para disfrutar del sexo. Y, por supuesto, que los orgasmos no perjudican al feto (al contrario, aumentan el riego sanguíneo y, de esa forma, oxigenan más la zona púbica; también ayudan a la preparación del parto").

 

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