¿Es la comida adictiva?

¿Es cierto que algunos alimentos pueden ser adictivos? ¿Qué dice la ciencia al respecto?

El contexto que rodea a la comida ha cambiado enormemente en las últimas décadas, y actualmente nos encontramos inmersos en un ambiente obesogénico en el que existe un continuo bombardeo de señales relacionadas de forma directa e indirectamente con la comida. Este desajuste entre la biología humana y el ambiente moderno que rodea la comida es uno de los principales detonantes que dificultan mantener un peso corporal adecuado.

Adicción a la comida
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Debemos tener en cuenta que el sistema de recompensa y motivacional asociado a la comida fue desarrollado a nivel evolutivo, en parte, para identificar y promover el consumo de alimentos con mayor contenido energético en un contexto de escasez como era habitual entre nuestros antepasados.

Además, esta gratificación asociada a la comida comienza antes de lo que podríamos creer en primera instancia, tal y como se tituló un importante estudio: “El primer bocado es siempre con los ojos”.

En este sentido, la simple visualización de comida es capaz de producir la activación de áreas cerebrales relacionadas con el sistema de recompensa y que favorecen su posterior ingesta. Esto explica esa hambre repentina que te entra mientras estás viendo tu programa favorito de cocina.

¿Qué es la adicción a la comida?

Ante esta situación en los últimos años ha emergido el término de adicción a la comida, el cuál ha generado un amplio debate dentro de la comunidad científica. Ashley Gearhardt, una de las principales investigadoras en esta área, hace referencia a la adicción a la comida como la ingesta descontrolada de comida tras cubrir las necesidades nutricionales individuales sin considerar las consecuencias físicas y psíquicas de prolongar dicha acción.

Por un lado, la adicción a la comida no es considerada un trastorno mental a diferencia de otros desordenes relacionados con la comida como la anorexia o la bulimia por el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM). Sin embargo, sí que existe un cuestionario validado (en base a los criterios del DSM) para evaluar la adicción a los alimentos conocido como escala de Yale (YFAS).

Las implicaciones clínicas de esta herramienta de diagnóstico son realmente relevantes ya que algunos estudios (pero no todos) han encontrado una relación entre la puntuación a este cuestionario y la efectividad de una intervención dietética. Un análisis del famoso estudio DIETIFICS mostró como aquellos sujetos cuya puntación del YFAS era más alta, presentaban un mayor riesgo a fracasar durante un proceso de pérdida de peso.

¿Cuántas personas presentan adicción a la comida?

Por qué podemos tener adicción a la comida
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En un reciente metaanálisis se identificó como el 20% de la población presentaría un diagnóstico positivo de adicción a la comida. Estas cifras fueron superiores en sujetos con sobrepeso u obesidad, desde que la prevalencia de adicción a la comida alcanzó el 24% y 28%, respectivamente.

De forma llamativa, en otras condiciones como en la anorexia o la bulimia la prevalencia de adicción a la comida siguiendo la escala de Yale puede llegar a ser del 44% y 48%, respectivamente. Por tanto, aunque en primera instancia la adicción a la comida parezca estar principalmente ligada con la obesidad, existen otras condiciones como la anorexia o la bulimia que presentan una conexión notoria con la adicción a la comida y que se manifiestan generalmente de una manera totalmente opuesta a la obesidad.

¿Cuáles son los alimentos adictivos?

Otro de los grandes debates en este tema es acerca de los productos que son proclives a desencadenar una conducta asociada a una ingesta compulsiva. En estudios preclínicos se ha demostrado que el consumo de alimentos ultraprocesados ricos en grasa e hidratos de carbono refinados inducen una desregulación de los receptores de dopamina y favorecen episodios de atracones de comida.

Uno de los estudios más relevantes realizados en humanos evaluó la respuesta neuronal a alimentos ultraprocesados con únicamente grasa, únicamente hidratos de carbono refinados y la combinación de ambos nutrientes. De forma interesante la combinación de grasas e hidratos de carbono refinados desencadenó una respuesta sinérgica y acentuada en la activación neuronal del sistema de recompensa respecto al consumo de productos únicamente con grasa o hidratos de carbono refinados.

La sal es otro de los ingredientes que han sido vinculados a la respuesta de recompensa, ya que, aunque dicho compuesto de forma aislada no tenga un impacto notorio, cuando se combinada con grasas e hidratos de carbono refinada se consigue potenciar aún más la gratificación asociada a la ingesta de estos alimentos.

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Miguel López Moreno

Miguel López Moreno

Soy dietista-nutricionista y actualmente me encuentro realizando una tesis doctoral en ciencias de la alimentación en el CIAL-CSIC. Imparto docencia universitaria en la Universidad Francisco de Vitoria (UFV), además de colaborar en la formación de posgrado en la Universidad Europea de Madrid (UEM) y en el Centro de Estudios Avanzado de Nutrición (CEAN). Formo parte de la junta de gobierno del colegio de dietistas-nutricionistas de Madrid (CODINMA) desde la vocalía de formación. Del mismo modo, compagino mi labor investigadora y docente con la nutrición clínica en Training Boutique y con la divulgación científica a través de la cuenta @nutreconciencia.

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