¿Es lo mismo comerse una fruta que beberse un zumo?

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Puede parecer, a priori, que comernos una fruta y bebernos un zumo es exactamente lo mismo y es igual de saludable, sin embargo no es así y las diferencias son notables. Recurrimos a varios expertos para que nos expliquen los motivos.

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zumo o fruta

Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud asegura que el zumo tiene un perfil nutricional menos interesante que la fruta completa, ya que contiene menos nutrientes y menos fibra, además de mucho más azúcar. Este azúcar se absorbe en el intestino más rápidamente que si tomáramos la pieza de fruta, lo que provoca un rápido aumento de azúcar en sangre, activando así la secreción de insulina. La función de esta hormona es normalizar los niveles de azúcar en la sangre cuando se elevan almacenándolo en las células en forma de hidratos de carbono o de grasa corporal. Por tanto, beber zumo asiduamente estimula la insulina, lo que promueve el aumento de peso y de grasa corporal.

A esto hay que sumarle que el poder saciante de los zumos es muy pobre. Sin embargo, si comiéramos la misma cantidad de fruta que se ha utilizado para elaborar el zumo, quedaríamos más saciados durante más tiempo, contribuyendo así a ingerir menos calorías que si tomáramos la misma fruta transformada en zumo.

Argumento que ratifica el endocrinólogo de Valencia y miembro de Top Doctors Rafael De la Cruz Renovales, recordando que las principales diferencias entre zumo y fruta son que la fruta en pieza lleva fibra y sacia más (debido a que la digestión y la masticación son más lentas) mientras que en el zumo perdemos nutrientes que han quedado en la pulpa al exprimir la fruta, sobre todo del grupo de minerales y vitaminas. También pierde antioxidantes.

¿Y si el zumo es 100% natural y casero?

zumo natural

Un zumo de fruta casero y natural es mucho más saludable que uno procesado, eso por descontado, pero aunque sea 100 % natural y no lleve azúcar añadido ni edulcorantes, su índice glucémico siempre va a ser mayor que el de la pieza de fruta. "Los azúcares naturales que lleva una pieza de fruta no ayudan en igual forma que el zumo al aumento de peso y al aumento de triglicéridos”, explica el doctor De la Cruz.

Además, debemos tener en cuenta la cantidad de fruta necesaria para hacer un zumo: “para elaborar un vaso de zumo de naranja se utiliza una media de 3 naranjas. Si nos comiéramos esas 3 naranjas nos quedaríamos bastante saciados y comeríamos poco más. Sin embargo, al elaborar el zumo estaremos tomando el azúcar y las calorías de esas 3 naranjas casi sin darnos cuenta, y seguiremos comiendo, puesto que su capacidad saciante es muy baja”, asegura Gámez.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones no es de extrañar que el conocido como “Plato de Harvard” establezca que lo aconsejable es limitar el zumo de fruta a un máximo de un vasito al día (los expertos recomiendan no superar los 150-200ml), aunque sea natural. La directora técnica del Grupo NC Salud matiza que en estados convalecientes o personas con un gran desgaste físico el zumo de frutas puede ser útil al ser un concentrado de vitamina C y azúcar. En el resto de casos, y sin llegar a demonizar el zumo de frutas, este alimento no debe convertirse en la forma predilecta de alcanzar la ración diaria de fruta.

“La persona que no toma ninguna fruta (y las hay bastantes) sería recomendable que tomara el zumo extraído de 3 a 4 piezas grandes al día. En las personas que suelen tomar algo de fruta se les podría permitir añadir a estas máximo un vaso al día, pero mejor sin cambiar una cosa por la otra” aclara De la Cruz.

Ya sabes, apuesta por comer fruta entera y, como mucho, un zumito al día.

Etiquetas: Dieta, Fruta, Nutrición, Problemas de salud, Zumo

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