¿Es mejor el agua mineral que el agua del grifo?

Se trata de uno de los debates más recurrentes en alimentación. ¿Qué tipo de agua es mejor? ¿El agua mineral aporta beneficios para la salud? ¿Es más segura que la del grifo? ¿Cuál es mejor? Lo contamos en este artículo.

Miles de personas beben a diario agua mineral en lugar de agua del grifo, ya sea porque la embotellada les sabe mejor, porque creen que es más segura o porque piensan que aporta beneficios para su salud. Pero ¿realmente es así?

¿Es más segura el agua mineral que el agua del grifo?

Es mejor el agua mineral que el agua del grifo
Foto: Istock

Quizá hayamos escuchado alguna vez que el agua del grifo no es segura porque está contaminada con sustancias tóxicas, como trihalometanos, arsénico, nitratos, etc. En ese caso, tal vez nos hayamos decidido por beber agua mineral porque nos parece más fiable. Sin embargo, no hay motivo para preocuparse.

El agua del grifo se somete a exhaustivos controles de forma rutinaria para asegurar su inocuidad: se realizan infinidad de análisis para conocer la posible presencia de sustancias tóxicas (entre las que se encuentran las que acabamos de mencionar) y se potabiliza para que no contenga sustancias extrañas ni organismos patógenos que puedan enfermarnos (por ejemplo, se añade cloro para evitar el desarrollo de bacterias y de otros microorganismos). Para que nos hagamos una idea, en España más del 99% del agua que sale por los grifos es segura. Es cierto que hay problemas en algunas localidades, pero no llega al 1% del total y, cuando esto ocurre, se informa a la población o se corta el suministro.

Por su parte, el agua mineral también se somete a controles para asegurar su inocuidad, así que en este sentido tampoco no hay motivo de preocupación. Eso sí, debemos prestar atención una vez que abrimos la botella, porque como el agua no está clorada, pueden desarrollarse microorganismos en ella. Por eso conviene desecharla al cabo de unas horas o mantenerla en frío.

¿El agua mineral aporta beneficios para la salud?

Otra de las cosas que se suele decir es que el agua mineral aporta beneficios extraordinarios sobre la salud porque tiene determinados componentes que no se encuentran en el agua del grifo. Incluso hay quien piensa que el agua mineral adelgaza.

Sin embargo, muchas de estas creencias proceden de ideas infundadas que han sido difundidas tradicionalmente por algunas empresas de agua mineral a través de sus campañas publicitarias. Es decir, no es cierto que el agua mineral aporte beneficios extraordinarios para la salud, y mucho menos que adelgace. 

La legislación no permite atribuir supuestos beneficios al agua o a otros alimentos si no hay evidencias científicas que los respalden. Por eso en la publicidad no se suelen hacer esas declaraciones abiertamente, sino que se hacen sugerencias o insinuaciones que las dan a entender.

La cuestión es que la población general, es decir, las personas sanas y que no pertenecen a grupos con necesidades específicas, no necesitan beber un agua especial. Pero la cosa cambia si hablamos de personas con necesidades concretas, como quienes tienen piedras de riñón, que deberían evitar las aguas duras (eso no significa que este tipo de agua cause piedras de riñón), o los bebés que toman biberón, para los que se recomienda utilizar agua de mineralización débil, o al menos baja en sodio, para evitar el exceso de este mineral.

¿El agua del grifo sabe mal?

Bebiendo agua mineral
Foto: Istock

En algunas zonas geográficas el agua del grifo es muy dura, lo que significa que tiene una elevada proporción de minerales como magnesio o calcio. Esto no plantea ningún problema de salud para personas sanas (de hecho, el aporte de esos minerales es beneficioso), pero le da al agua un intenso sabor que puede resultar desagradable. Y algo parecido ocurre en otras zonas donde el agua presenta sabores intensos (por ejemplo, a cloro).

En estos casos muchas personas se decantan por consumir agua mineral, a pesar de que esto implica también ciertos inconvenientes; por ejemplo, es más incómodo porque hay que acarrear las botellas desde el comercio hasta casa, es mucho más caro y mucho menos respetuoso para el medio ambiente.

Para tratar de resolver estas desventajas hay quien prefiere instalar sistemas para purificar el agua del grifo, como los de ósmosis inversa, aunque estos también tienen sus inconvenientes (por ejemplo, su instalación es cara, requieren mantenimiento y desperdician agua).

Lo cierto es que el tema del sabor es una cuestión de gustos y, sobre todo, de hábitos. Podemos notarlo por ejemplo cuando probamos el agua del grifo de una ciudad a la que llegamos de viaje: la primera vez notamos un sabor extraño, pero a medida que la bebemos, nos vamos habituando y al final podemos tomarla sin problema alguno.

¿Entonces cuál elegimos?

El agua del grifo es segura y mucho más cómoda, barata y respetuosa para el medio ambiente que el agua mineral. Esta deberíamos reservarla para casos muy concretos: por ejemplo, personas con necesidades especiales, lugares donde el sabor del agua nos resulta insoportable o situaciones en las que no tenemos un grifo a mano.

Miguel Ángel Lurueña

Miguel Ángel Lurueña

Soy Doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos e Ingeniero Técnico Agrícola (Esp. Industrias Agrarias y Alimentarias) y me dedico a la divulgación científica en materia de alimentos desde hace más de 10 años. Soy autor de la web Gominolas de petróleo y del libro ‘Que no te líen con la comida’ (Ed. Destino, 2021). Colaboro habitualmente con diferentes medios de comunicación, como El País, Radio Nacional de España, Maldita.es o Consumer e imparto formación en diferentes organismos (p.ej. Universidad de Oviedo). Antes de todo eso, trabajé en la Universidad de Salamanca como profesor, donde realicé diferentes proyectos de investigación que me permitieron publicar varios artículos en revistas científicas. Después trabajé como autor de materiales docentes para diferentes organismos (p.ej. Ministerio de Educación) y como consultor independiente para industrias alimentarias.

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