¿Es mejor el azúcar blanco o el azúcar moreno?

Muchas personas sustituyen el azúcar blanco por el moreno como alternativa más sana. En realidad, ¿es una opción más saludable que azúcar blanco? ¡Desenmascaramos los endulzantes ''sanos''!

Desde hace algún tiempo habrás visto que se habla de alternativas saludables al azúcar blanco y es ahí donde aparecen sustitutos que prometen ser mucho más sanos, como el azúcar moreno, el integral, la panela, el sirope de arce, el de agave…  Y tú, preocupada por no pasarte con el azúcar que tomas en tu día a día, te has lanzado a comprar una de estas alternativas y ahora endulzas tu café con azúcar moreno integral o panela (que son muy sanos…), usas sirope de arce para tus tortitas del domingo y preparas postres “saludables” con estos productos. Vamos, mejor imposible, ¿no?

Si este es tu caso, te va a doler escuchar esto: estás tomando primos hermanos del azúcar. Todos y repito TODOS contienen una cantidad de azúcar que ronda el 75, 80 y hasta el 95 %. El resto son vitaminas y minerales en un porcentaje irrisorio.

Eso sí, en el precio sí se nota la diferencia, ya que todos estos falsos endulzantes sanos de moda cuestan exactamente el doble o el triple que un paquete de azúcar blanco.

Con respecto a ese porcentaje de vitaminas y minerales, estamos hablando de una cantidad tan sumamente pequeña que habría que tomar kilos o litros de cualquiera de estos endulzantes para beneficiarse de alguna de estas ventajas nutricionales. Es infinitamente mejor comerse una ración de fruta o verdura para obtener las vitaminas y minerales que necesita el cuerpo que atiborrarse a panela.

Y en lo que tiene que ver con las calorías, todos ellos tienen un aporte calórico muy similar.

Todos los endulzantes "sanos" son primos hermanos del azúcar.

¿Qué endulzante elijo?

Entonces, ¿cuál es el mejor endulzante? Pues como ocurre con las galletas, el que no te tomas. Esto es así.

Todos los nutricionistas coinciden en recomendar reducir progresivamente el consumo de endulzantes de la dieta hasta prescindir de ellos por completo (o al menos casi por completo).

De todos los que hay disponibles en el mercado, los edulcorantes serían las mejores opciones para hacer una transición hacia una alimentación sin azúcar. A pesar de que en los últimos tiempos se han relacionado con el riesgo de padecer enfermedades, los expertos recalcan que no hay estudios que indiquen que sean peligrosos para la salud.

Con estos últimos te ahorras las calorías (o al menos la mayoría de ellas) pero, aunque sean seguros, tomarlos también tiene sus consecuencias. Su consumo de forma habitual podría tener efectos negativos sobre la microbiota intestinal, alterando las bacterias buenas de nuestro intestino, según han demostrado algunas investigaciones.

La clave: educar al paladar para apreciar los sabores reales de la comida.

También se ha demostrado que, aunque no tengan calorías, no ayudan a adelgazar. Esto se debe a que su uso continuado puede hacer que nuestra alimentación empeore y termine repercutiendo en nuestra dieta. Pongámonos en situación: si decides apostar por alimentos sin azúcar, ¿va a ser mala esta galletita sin azúcar? Si tomas el café con sacarina, ¡por qué no darse un caprichito y tomarse un bollo! Al final puede ser peor el remedio que la enfermedad.

Otra de las consecuencias del consumo excesivo es que hace que nos acostumbremos a los sabores muy intensos, haciendo que  los alimentos con sabores reales (los alimentos naturales) nos parezcan insípidos, lo que hará que aumente el consumo de alimentos hiperpalatables, como los ultraprocesados, llenos de grasa y azúcar.

¿Conclusión? Si quieres empezar a tomar menos azúcar, no te pases a los falsos “endulzantes sanos”. Tu objetivo debe ser ir reduciendo el consumo progresivamente hasta llegar a cero. Puedes sustituirlo por el edulcorante que más te guste, siempre que lo hagas como una transición para educar al paladar a los sabores reales de la comida.  

Verónica Bravo Piqueras

Verónica Bravo

Soy periodista y una apasionada de la gastronomía, la cocina y la nutrición. Me confieso adicta al café y a la comida de verdad acompañada de un buen vino. Adoro viajar y las comidas familiares. Coach nutricional en proyecto y amante de la buena vida. Escribo, cocino, como y disfruto a partes iguales.

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