Esto es lo que tus heces dicen de tu alimentación

La forma, color y textura de nuestras deposiciones pueden ayudarnos a descubrir si nos estamos alimentando bien o incluso si padecemos algún problema de salud. Te contamos todo lo que tienes que saber.

Sabemos que hablar de heces no es lo más agradable del mundo, pero debemos hacerlo porque se trata de una cuestión importante. El color, la forma, la textura o incluso la frecuencia de nuestras deposiciones nos dan muchas más pistas de las que pensamos respecto a cómo nos alimentamos y nuestro estado de salud general. 

¿Sabías que expulsamos entre cuatro y cinco mil kilos de heces a lo largo de toda nuestra vida? La evacuación es, probablemente, una de las funciones más importantes del cuerpo humano. Las heces son todo aquello que desecha el organismo tras haber absorbido los nutrientes de los alimentos, pero no solo eso, pues con ellas también se van bacterias, parásitos y hongos que se encuentran en nuestra microbiota.

Las heces nos dan muchas pistas sobre el estado de salud del sistema digestivo. De hecho, existe una escala que clasifica los diferentes tipos de heces en función de su textura, color y forma para determinar si podemos tener algún problema de salud a tratar. La Escala de Bristol fue desarrollada por Heaton y Lewis, dos investigadores de la universidad de Bristol que llegaron a la conclusión de que existen siete tipos diferentes de deposiciones y cada una nos dice una cosa sobre cómo se encuentra nuestro cuerpo.

El significado de nuestras heces según la Escala de Bristol

  • Tipo 1: separadas, pequeñas y duras. Esto indica que tu sufres estreñimiento y, por tanto, tu dieta es pobre en fibra. Para ponerle remedio, te recomendamos que bebas más agua y añadas a tu alimentación diaria más frutas, verduras y hortalizas.
  • Tipo 2: alargadas y con bultos. Este tipo de heces revelan que no estás bebiendo suficiente agua, lo que podría llevarte a sufrir estreñimiento.
  • Tipo 3: alargada con grietas en la superficie. Si observas que tus heces son así, no debes preocuparte, todo está bien (aunque podrías tener todavía un mejor tipo de heces).
  • Tipo 4: alargada, blanda y lisa. Esto es a lo que nos referíamos. Este tipo de deposiciones indican que tu alimentación es equilibrada y tu estado de salud, bueno.
  • Tipo 5: blandas y con trozos separados o bordes definidos. En este caso, es más que probable que la comida no se haya terminado de digerir. Este tipo de deposiciones son frecuentes cuando nos damos atracones de comida.
  • Tipo 6: blandas con trozos separados y bordes pegados. Si observas que tus heces cumplen estas características, lo más probable es que sufras diarrea. Las causas pueden ser muy diversas, desde un virus de la gripe hasta algún tipo de intolerancia o incluso enfermedad de intestino irritable. Es recomendable consultar a un médico.
  • Tipo 7. Acuosas y sin forma. Sufrimos diarrea y no se están asimilando los nutrientes que ingerimos. Es aconsejable visitar a un médico, que nos pautará una dieta astringente y la ingesta de sueros orales para hidratarnos correctamente.

Aunque lo normal es que sean marrones,  las heces pueden variar su color. Si esto sucede, lo más probable es que las cosas no vayan del todo bien y necesitemos consultar a un médico. Estos son las posibles tonalidades que nuestras heces pueden adquirir y qué significa cada una de ellas.

  • Marrón. Es el color más frecuente y se considera saludable.
  • Verde. El consumo en grandes cantidades de vegetales de hoja verde puede hacer que nuestras heces se 'tiñan' de esta tonalidad. Otra posible causa es que la comida haya atravesado el intestino grueso a gran velocidad, lo que impide que la bilis se descomponga correctamente. Consulta a tu médico si te sucede con frecuencia.
  • Amarilla. Las causas detrás de las heces amarillas son variadas: celiaquía, algún problema con la excreción de bilis o sufrir hepatitis. Consulta con tu médico.
  • Roja. Lo más probable es que se haya producido un sangrado en el intestino y es importante que acudas al médico.
  • Negra. La presencia de sangre del intestino delgado o tubo digestivo pueden estar detrás de esto. El exceso de hierro es otra de las causas. De nuevo, te recomendamos que consultes con tu profesional de salud.
  • Blanca: quizá se deba a una mala absorción de las grasas o falta de bilis.

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