Estrés, conviértelo en tu aliado

Cuando se hace crónico, se convierte en un auténtico problema, pero un poco de estrés controlado es un estímulo en nuestras vidas...

Cuando se hace crónico, se convierte en un auténtico problema. Pero un poco de estrés controlado es un estímulo en nuestras vidas que nos empuja a salir de nuestra zona de confort y nos ayuda a tomar decisiones.

 

"Estoy estresada” es una frase que casi en la totalidad de las ocasiones se relaciona con algo negativo. Demasiado trabajo, dificultad para afrontar un problema, presión por la cantidad de tareas a realizar en las 24 horas del día... Sin embargo, hay un estrés positivo (‘eustrés’, en su castellanización del inglés eustress, término acuñado por el bioquímico vienés Hans Selye) que se presenta casi a diario ante situaciones que nos activan y que nos vemos capaces de responder.

 

Sacar las cosas adelante

El estrés es un proceso de adaptación al medio por el que tenemos que activarnos para atender mejor a las demandas”, explica Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Colegio Oficial de Psicólogos. Solo cuando esa activación es excesiva o se mantiene demasiado en el tiempo hay consecuencias negativas. El estrés positivo es el que se desarrolla en situaciones en las que hay un reto, del tipo que sea, pero que nos sentimos capacitados para controlar y responder de una forma adecuada. Es un estímulo para sacar esa situación adelante y hacerlo con éxito.

 

Un ejemplo: si estabas buscando un nuevo trabajo y lo has conseguido, podrás tener inquietud ante la nueva situación, pero estarás satisfecha de haber logrado algo que pretendías.

El estrés positivo tiene consecuencias reales en nuestro comportamiento: ante una situación de amenaza para su equilibrio, instintivamente el organismo emite una respuesta con el fin de intentar adaptarse, y eso es algo esencial para nuestra actividad diaria y nuestra supervivencia. Esa ‘activación ’nos mantiene atentos, nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos, nos hace confiar en nuestra capacidad de respuesta, nos convierte en personas más productivas, más ágiles...

 

Por su efecto lo diferenciarás

¿Y dónde está la (delgada) línea que separa al estrés bueno del malo? “Depende de distintas variables, de que produzca efectos positivos y no negativos–dice el profesor Cano–. Si hago ejercicio físico, aunque me canso, obtengo un beneficio, me ayuda a sentirme mejor. Si ese ejercicio físico es deporte de élite y estoy agotado, aunque me guste lo que hago, puedo terminar teniendo ataques de pánico por agotamiento. Si hay un exceso de activación, entonces no es tan bueno”.

 

“Cuanto más compleja sea una tarea, más bajo será el nivel de la emoción que puede tolerarse antes de que disminuya el nivel de rendimiento”. Es decir, que si, llegado cierto punto, esa emoción motivadora se convierte en excesiva o se prolonga demasiado en el tiempo, da lugar al estrés negativo que tanto conocemos.

Cómo convertir la tensión negativa en positiva

1) Intenta descansar una media de 7 horas diarias.

 

2) Interpreta cuáles son tus demandas y no exageres las preocupaciones: ¿puedes pedir ayuda para ese problema?; ¿cuáles serían las consecuencias de no ayudar a esa amiga si realmente no puedes hacerlo?; eso que te preocupa de tu hijo, ¿no podéis hablarlo?.

 

3) Plantéate qué consigues por estar rumiando el problema y no buscando soluciones.

 

4) Intenta no centrarte siempre en lo negativo. Plantéate la misma situación, pero desde una perspectiva diferente.

 

5) Come bien y 5 veces al día. ¿Sabes que si estás estresado ingieres más calorías?

 

6) Busca tiempo para tu familia y el ocio.

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