Fecha de caducidad y fecha de consumo preferente: diferencias principales

Aunque la diferencia entre ambas puede estar más o menos claras, algunas personas continúan confundiéndolas, y tienden a tirar productos a la basura pasados de fecha aún cuando su consumo no supondría un peligro para la salud. Solo los perecederos o muy perecederos sí serían un riesgo.

Cada vez que vamos al supermercado, un gran almacén o cuando simplemente acudimos a la tienda de comestibles de la esquina con el fin de comprar algunos alimentos, bebidas y productos alimenticios, es común observar su etiquetado con el fin de asegurarnos que se encuentran dentro de fecha, y, sobre todo, que no hayan caducado aún. 

Y es que, en ocasiones, puede ocurrir que después de llevarnos ese producto a casa y lo abramos con el fin de consumirlo, descubramos que al final se encuentra pasado de fecha. No es algo muy común, pero a veces -por ejemplo, por un error del establecimiento- sucede.

De la misma forma, cuando lo compramos y lo guardamos en la despensa o en la nevera, especialmente si deseamos que se mantenga durante un período más bien largo de tiempo (por ejemplo, porque no lo vamos a consumir inmediatamente), es común verificar en su etiquetado cuándo caduca, para no arriesgarnos luego a comerlo fuera de fecha.

En lo referente a la fecha indicada por el fabricante, y que encontraremos en el etiquetado del producto en cuestión (independientemente de que se trate de un alimento, de un producto alimenticio o de una bebida), es habitual confundir la fecha de caducidad con la fecha de consumo preferente.

En este sentido, es de vital importancia tener principalmente en cuenta la fecha de caducidad, puesto que consumidos fuera de fecha sí pueden suponer algunos riesgos para la salud. No ocurre lo mismo con la fecha de consumo preferente, por lo que es imprescindible analizar cuáles son algunas de sus principales diferencias.

Principales diferencias entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente

Tanto la fecha de consumo preferente como la fecha de caducidad son dos fechas indicativas del tipo apropiado durante el cual un alimento o producto alimenticio puede consumirse de forma segura y óptima.

No obstante los efectos son diferentes cuando se trata de un alimento con una fecha de caducidad o de vencimiento, a cuando tiene una fecha de consumo preferente. Por este motivo, es fundamental conocer cuáles son sus diferencias básicas:

  • Fecha de caducidad. Considerada también como fecha de vencimiento, es la que, por ley, el fabricante del alimento o producto debe fijar para indicar al consumidor que tomarlo durante ese período es seguro, siempre y cuando la conservación del mismo haya sido la adecuada. Es decir, advierte acerca del día límite a partir del que, dicho alimento, desde un punto de vista sanitario no es apto ni adecuado para su consumo. De esta forma, una vez pasada la fecha de caducidad, no se recomienda consumirlo.
  • Fecha de consumo preferente. Como su propio nombre indica, se trata de un tipo de fecha fijada por el fabricante en el que se asegura que, consumido dentro de fecha, el alimento o producto mantendrá todas sus propiedades, siempre y cuando se haya mantenido sin abrir y en condiciones óptimas de conservación. No supone un riesgo si se consume fuera de fecha, dado que no conlleva problemas para la salud, pero su calidad puede disminuir.

Fecha de caducidad: cuando consumir los alimentos fuera de fecha sí puede suponer un riesgo para la salud

En lo que a la salud se refiere, no es aconsejable consumir aquellos productos que ya han superado la fecha de caducidad indicada por el fabricante del mismo. O, en el caso de que se trate de un alimento perecedero envasado, la fecha indicada por el propio establecimiento.

El motivo es más que evidente: dado que, como hemos visto, la fecha de caducidad se fija en aquellos productos que son muy perecederos, y que además poseen cierto riesgo microbiológico, consumidos después de fecha sí pueden acabar suponiendo un riesgo para la salud, ya que pueden estar estropeados, en mal estado o incluso pueden contener bacterias patógenas.

Es lo que ocurre principalmente con alimentos perecederos o muy perecederos, entre los que destacan las carnes y los pescados, dado que en realidad tienden a durar unos pocos días (aún cuando sean debidamente conservados).

De hecho, aún cuando el alimento se encuentre dentro de la fecha de caducidad, esto no asegura que no exista riesgo de existencia de bacterias patógenas, motivo por el cual deben siempre ser cocinados adecuadamente, no consumiéndolos nunca crudos o poco cocidos.

¿Es posible congelar los alimentos perecederos de forma segura?

En el caso de que un alimento perecedero o muy perecedero se vaya a caducar, es posible congelarlo. De esta forma, la fecha de caducidad del mismo queda congelada, dado que a bajas temperaturas las bacterias simplemente no pueden proliferar, dado que se inactivan tanto los microorganismos como las enzimas, y además, se reduce su contenido en agua. No obstante, es necesario que la temperatura sea de al menos -18ºC.

Eso sí, después de descongelar el producto es necesario consumirlo siempre en menos de 24 horas, y además, como te indicábamos en el apartado anterior, cocinarlos adecuadamente.

¿Qué ocurre con los alimentos cuya fecha de consumo preferente ya ha pasado?

Los productos cuya fecha de consumo preferente ya haya pasado sí pueden consumirse con normalidad, dado que no suponen un riesgo para la salud. Es lo que ocurre, por ejemplo, con los yogures, que pueden comerse días o incluso semanas después de pasada la fecha.

En el caso de algunos productos de bollería, como las galletas, bollos y dulces, una vez pasada la fecha sí puede haber cambiado sus propiedades organolépticas, de manera que al comerlos pueden tener un sabor más rancio y una textura algo más seca. En estos casos, la clave está en la apariencia, sabor y textura que tenga el producto.

Christian Pérez

Christian Pérez

Creador de contenidos especializado en nutrición, lifestyle y salud. Y lo más importante: Papá de 2 niñas.

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