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Fibra y pérdida de peso: desmontando mitos

¿Es cierto que cuanta más fibra consumamos, más adelagazaremos? Esta creencia generalizada es parcialmente errónea y te contamos los motivos.

Son muchos los mitos que rodean el mundo de la nutrición, y este es uno de ellos. La creencia de que la fibra ayuda a perder peso como por arte de magia no es cierta. Sí, la fibra posee numerosas propiedades y beneficios, pero de ahí a que sea una herramienta en la que depositar toda esperanza sin hacer otro tipo de esfuerzos, no. No vamos a perder peso de manera saludable si nos alimentamos desde el desconocimiento y dando crédito a creencias populares que no son del todo ciertas.

Se puede definir como la parte comestible de las plantas que resiste a la digestión y que, como retiene agua, permite mejorar el tránsito intestinal y al acelerar el proceso de evacuación, disminuye el aporte de calorías. Así, se disminuye la cantidad de grasas y azúcares que absorbe nuestro organismo. Hablando claro: si comemos alimentos ricos en fibra, nos saciamos antes e ingerimos menos calorías, pero no depende solo de esto que bajemos o no de peso. No es recomendable ni sano obsesionarse con la idea de que, cuanta más fibra ingiramos, más peso vamos a perder. Porque no, sin equilibrio no existe una manera sana de perder peso.

Diversos tipos de fibra y cómo afectan a nuestro organismo

Nuestro cuerpo necesita entre 25 y 30 gramos de fibra al día, por lo que si consumimos pan integral, por ejemplo, y lo combinamos con más frutas, cereales y verduras, alcanzaremos esa cantidad sin problemas. No obstante, no conviene excederse (como ocurre con todos los alimentos) porque si nos pasamos consumiéndola, podemos provocar una obstrucción intestinal, meteorismo (que genera que el abdomen esté lleno de aire y gases, lo que resulta muy molesto) y exceso de gases. Por eso, es mejor no pasarse.

Según numerosos estudios, las  fibras más saciantes son las ‘viscosas’. Entre ellas se incluyen la pectina (presente en frutas como la manzana, la uva, el kiwi o la piel de los cítricos), la goma guar (una fibra comestible extraída de una planta asiática), los betaglucanos (con la avena como fuente principal) y los glucomananos (unas fibras que se extraen de la raíz de konjac, y que pueden absorber 200 veces su peso en agua). También destacan los mucílagos, presentes en semillas la chía o lino, los fructanos de los espárragos y las pectinas de algunas frutas, especialmente de la manzana cocida.

Otro de sus beneficios, quizás de los menos conocidos, es que ayuda a que nuestra microbiota (la comunidad de microorganismos vivos residentes en un nicho ecológico determinado, en este caso, nuestro intestino). Cuanto más saludable sea su estado, más sustancias producirá que nos ayuden a bajar y mantener nuestro peso.

Como puedes ver, ingerir fibra puede ser altamente beneficioso para nuestra salud y podemos hacerlo a través de una amplia variedad de alimentos y a través de múltiples recetas. No adelgazaremos como tal, pero sí nos echará una mano si combinamos su consumo (siempre responsable y equilibrado) con otros hábitos saludables como la práctica de deporte, mantener el resto de la dieta de manera equilibrada y evitar atracones indeseados y alimentos que nos dificulten el camino.

leonor nieto garcia

Leonor Nieto García

¿El mejor plan? Salir de cañitas y pinchos. Periodista y Community Manager amante del buen comer, de compartir plato y experiencias y brindar con alegría por las cosas buenas.

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